LEVANTE-EMV VALENCIA
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Entre el Valencia y el Ayuntamiento se está librando un pulso particular. Hay que abaratar y reiniciar las obras del Nuevo Mestalla, pero lo segundo no puede emprenderse sin lo primero. El actual proyecto es inviable, habida cuenta de las maltrechas arcas del club, por lo que Manuel Llorente quiere retirar la vanguardista cubierta, la pieza más cara. Pero Rita Barberá se opone frontalmente: "Yo preferiría que se mantuviera la cubierta y la fachada que se presentó a los ciudadanos, entre otras cosas, porque era lo que singularizaba al estadio, lo que le daba una categoría especial de ser más moderno y atrevido y lo ponía en el liderazgo de los estadios". Además, la alcaldesa señaló que la apariencia externa del estadio "es lo que se presentó a los valencianos, a los valencianistas y a la ciudad".
El Valencia, por tanto, se encuentra en una encrucijada. Por una parte, se están manteniendo reuniones con la UTE encargada de las obras para retomarlas cuanto antes debido, en cierto modo, a que algunas piezas se están oxidando tras casi un año de inactividad. Por otra, tiene que decidir de dónde recortar para que el proyecto pueda salir adelante. Manuel Llorente y Javier Gómez se reunirán este mediodía con la UTE, según adelantó ayer por la tarde "Radio 9", para adelantar 12 millones de euros y fijar un calendario de plazos.