GERARD S. FERRANDO VALENCIA
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Cuando las cosas se ven complicadas se valoran más y por eso la victoria cosechada ayer por el Levante UD sabe a caviar del bueno no tanto por la entidad de su rival, un Girona que está en los puestos bajos, sino por el desarrollo de un partido en el que los locales llegaron a ir dos veces por detrás. Goles inesperados, rápidas reacciones, posibles penalties, marcadores que cambian de un minuto a otro. Un poco de todo se pudo ver en un choque cuya primera mitad ha sido la más vibrante de la presente temporada.
Fue el Girona quien se adelantó en su primera llegada. Chechu centraba desde la izquierda ante las facilidades de Serra y Kiko Ratón remataba de primeras sin que Manu, que ayer sustituía hasta el entonces intocable Reina, pudiera hacer nada. Eran momentos complicados para el Levante UD, Javi Guerra, demasiado sólo arriba, Iborra y Samuel no acababan de mostrar la superioridad en el centro que se les presuponía y sólo Ballesteros daba lecciones de contundencia en defensa. No obstante, una internada de Xisco Nadal sin aparente peligro desembocaba en un centro envenenado que acabó en el gol del empate. Sorpresa general, hasta del propio jugador, abrazos, aplausos, alguna que otra sonrisa de complicidad pícara, y a por la remontada.
Dos goles consecutivos
La alegría se multiplicaría por dos seis minutos después cuando los de García Plaza conseguían empatar de nuevo. Sí, porque un minuto antes Tortolero había adelantado otra vez a su equipo con un gol a saque de córner que sería contrarrestado rápidamente con otro tanto al menos tan sorpresivo como el de Xisco Nadal. Rubén Suárez sacaba una falta en la frontal derecha del área que, tras dar un bote ante la mirada de hasta 15 jugadores de uno y otro equipo, entraba en la red. El encuentro estaba roto, pero de ahí hasta el final de la primera parte reinó una tranquilidad velada.
Tras tantas emociones, el gol de la ansiada remontada era, sin duda, el mejor de la tarde, tanto por su significado como por la jugada. Juanlu se inventaba un gran pase interior para Xisco Nadal quien a su vez cedía en corto a Javi Guerra para que éste marcara de tacón ante la locura de las casi 5.000 personas que había en el Ciutat de Valencia. La tarde se ponía bien pero sobre el campo todavía había un foco de críticas en forma de colegiado. Hasta varias veces le protestó la grada un posible penalti, aunque seguramente el más claro fue el cometido sobre Juanlu en el ecuador de esta segunda mitad. Habría sido la sentencia pero este equipo parece que no es tal sin sufrir en cada encuentro. Lejos de irse atrás, el Levante UD siguió presionando desde el campo contrario para impedir así la reacción del rival.
Luis García Plaza era ayer un hombre "feliz" porque su equipo había remontado un partido que "se había complicado mucho". No obstante, y pese a la tensión vivida en la primera parte, Plaza destacaba la segunda: "Tras el descanso hicimos lo que teníamos que hacer y somos merecedores de la victoria". Hablando en aspectos generales, el entrenador levantinista destaca que son ya "20 puntos en 12 partidos y en casa seguimos muy fuertes". Respecto a las opciones de ascenso, pide prudencia: "El equipo cree mucho en sí mismo, pero hablar de ascenso es una temeridad y lo dicen hasta en Cartagena. Nos tenemos que marcar el objetivo de ganar siempre y es complicado".