ÁLEX SERRANO VALENCIA
??La ciudad es un lugar estresante. Pocos pueden mantener la relajación en la jungla de asfalto. Y si te toca trabajar un domingo, la cosa se complica. Eso debió pensar Valencia BC cuando en el tercer cuarto del partido que ayer venció in extremis al Lagun Aro GBC por 75 a 71 decidió descansar y tomarse con tranquilidad lo que quedaba de partido.
Pero enfrente no estaba un equipo de colegio, sino un bien ordenado Lagun Aro que supo atacar al Valencia donde más le dolía. Las pérdidas de balón fueron de nuevo el lastre con el que tuvo que cargar el equipo valenciano durante todo el partido, y en ellas se aupó el conjunto donostiarra para ponerle el miedo en el cuerpo a los hombres dirigidos por Neven Spahija.
Demasiado sufrimiento
Se ve que al Valencia BC le gusta jugar con fuego. No le preocupa que pueda llegar el día en que falle el traje ignífugo, que ayer tomó la forma de Rafa Martínez, y haya que lamentar una quemadura importante. Mientras tanto, los de Spahija siguen haciendo vivir finales de infarto. Ayer mismo, de la mano de un gran Rafa Martínez, como siempre, que actuó como jefe de bomberos, apagando el partido cuando más lo necesitaba su equipo, Valencia BC consiguió salir indemne de las llamas que amenazaban con romper la inmaculada racha en casa.
El fuego nació cuando Valencia BC se relajó. En el tercer cuarto, tras irse al descanso ocho puntos arriba, el equipo se durmió en los laureles. Tanto es así que el inicio del cuarto periodo vio al Lagun Aro a apenas cinco puntos. Pero en el último tiempo los hombres de Pablo Laso llegaron a estar por arriba, hasta que Martínez y Kosta Perovic se dedicaron a apagar las llamas. Las alarmas aún no suenan en una Fonteta que se permite soñar con algo más grande de lo habitual.