ÁLEX SERRANO VALENCIA
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Jamal está apoyado en la pared fuera de uno de los tres bares en los que se reúnen los argelinos del barrio de Russafa para ver el partido Argelia-Egipto. "He salido a tomar el aire", dice. Lleva una sudadera gris desgastada, vaqueros y deportivas. En otro tiempo y en otro lugar, podría ser carne de mártir. Él lo sabe: "Vine a España para huir de todo eso". Pero ahora sólo está concentrado en el partido que su equipo gana 1-0 a falta de diez minutos.
"Nunca he sido muy de fútbol -explica-, pero las cosas han cambiado". En realidad, han cambiado para los más de 100 argelinos que abarrotan los tres locales de la calle Denia: han abandonado sus países en busca de una nueva vida en Valencia. Pero entonces, si no le gusta el fútbol, ¿qué hace en la calle? "Es una manera de juntarnos", comenta. El fútbol como cohesionador social. El tiempo pasa, demasiado lentamente para los argelinos, y quien sabe si para los agentes del Cuerpo Nacional de Policía y la Policía local que han cerrado la calle Denia entre la calle Sueca y la calle Cuba.
Quedan apenas cinco minutos. Jamal junta los puños y los sube a la altura de los hombros, con los ojos elevados hacia el cielo. Repite el gesto mientras en el interior de los locales suenan gritos, aplausos y cánticos. Comienzan a llegar varios compatriotas suyos que le saludan y le instan a entrar con ellos. Jamal niega: "No puedo con tanta tensión".
Esa tensión de la que habla Jamal termina cuando el árbitro pita el final del partido. Decenas de personas salen a la calle, llenando de gritos de felicidad el tranquilo barrio de Russafa. Un valiente desafía el frío del anochecer de un día de noviembre y se quita la camiseta, rezando hacia el cielo. Las banderas verdiblancas, con la media luna y la estrella de cinco puntas en el centro, ondean por doquier. Varios niños salidos de no se sabe muy bien dónde aparecen sobre los hombros de sus padres, primos, hermanos o tíos y celebran el pase de Argelia a una fase final del Mundial 24 años después de la última ocasión. Jamal pega una patada a un contenedor de obra cercana. Felicidad contenida. Sonríe y corre hacia sus compatriotas, reunidos en el centro de la calle. Algunos pequeños fuegos artificiales iluminan la celebración argelina en el centro de Valencia.
Francia pasa con escándalo
El cartel para el Mundial de 2010 acabó de perfilarse ayer. A Argelia se le unió Grecia, que ganó 0-1 a Ucrania tras no poder marcar en el partido de ida, Portugal, que sin Cristiano Ronaldo también consiguió el pase, y Eslovenia, que acabó con la Rusia de Guus Hiddink. Pero el pase a la fase final más sorprendente fue el de Francia, que se clasificó tras empatar en la prórroga contra Irlanda y hacer así valer el 0-1 de la ida. El gol, sin embargo, lo anotó Gallas tras un control con la mano y en fuera de juego de Henry.