SANTIAGO APARICIO MADRID /EFE
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El Real Madrid solventó a duras penas la visita del Racing, el trámite ante un equipo agobiado por su propia situación, agitado por el reciente cambio de técnico, que puso en evidencia, sobre todo al final, al conjunto del chileno Manuel Pellegrini, que afronta una semana competitivamente trascendente y que terminó pidiendo la hora frente un rival que no disparó a puerta. El parón competitivo propiciado por el reclamo de las selecciones internacionales pasó por alto la eliminación copera del Real Madrid ante el Alcorcón. En el reencuentro con su afición el recuerdo del fracaso llegó frío.
Más sonora fue, tal vez, la nueva ausencia del once titular del capitán, Raúl González. Ha dejado de ser noticia su presencia entre los suplentes. Pero no la confirmación de que su estatus en el campo ya no sea relevante. Si un partido parecía propicio para la presencia del "siete" en el césped, éste era el del Racing. En el Santiago Bernabéu, con tres puntos previstos en las cuentas y después de haber quedado desplazado del once inicial en los últimos encuentros.
El del Rácing fue el tercero consecutivo en la suplencia para Raúl, que solo figuró entre los iniciales en la Copa ante el Alcorcón. Uno de los cinco recientes. El túnel se oscurece para capitán en víspera de choques de enjundia. Como el del Zúrich en Liga de Campeones y, sobre todo, el del domingo en el Camp Nou. En la rotación, Manuel Pellegrini sí contó con otros "olvidados2. Esteban Granero, Ezequiel Garay o Royston Drenthe. En parte, forzado por las bajas. La de Sergio Ramos, sancionado, o la de Raúl Albiol, "tocado" tras el encuentro con la selección española. Por vez primera restó músculo a su centro del campo el preparador chileno. Ni Lass, ni Mamadou Diarra. Ni Fernando Gago. Sólo Xabi Alonso.
El Racing, acuciado por la sombra de los puestos de descenso, no comenzó incómodo en la nueva era abierta con Miguel Ángel Portugal en el banquillo. Cinco meses atrás pertenecía aún a la secretaría técnica del Real Madrid. Ahora, afronta su segunda aventura en el banquillo cántabro. Subido con el tren en marcha para sustituir a Juan Carlos Mandiá.
Pasados los veinte minutos Gonzalo Higuaín terminó con la resistencia de Toño cuando remachó en el área un centro de cabeza de Garay. El Madrid pudo sentenciar. Pero se dio un respiro, tal vez demasiado largo, y al final tuvo que conformarse con un marcador muy corto. De hecho, al final los visitantes protestaron airadamente un gol anulado. El joven Canales, que dio otro aire al equipo, batió a Casillas. Pero el árbitro no lo concedió por fuera de juego de un compañero.