El reparto del botín de puntos que llevaron acabo el sábado los tres primeros clasificados, obligaba ayer al Valencia a sacar tajada del viejo Sadar pamplonés. Así lo hizo: su golpe de autoridad es contundente y las quejas de Camacho son simple espectáculo mediático.
El Sevilla, rival directo en la pelea por una plaza de Champions, se había deshecho de un Tenerife que tiene buenas intenciones pero pocos hechos. Su técnico, Jose Luis Oltra, pertenece a la cuadrilla de Fernando Gómez, y es su entrenador «in pectore» para Mestalla... Con el permiso de Llorente, claro. En su debut entre los grandes, a Oltra no acaba de ajustarle el traje. Igual le sobra una talla. Habrá que esperar, porque buena planta tiene.
Si en primavera, todo va normal en el VCF, el presidente le ofrecerá a Unai Emery la renovación, pero a la baja. Muy en su estilo. En el caso de que Fernando mandara de verdad algún día, Oltra y Alvaro Cervera aterrizarían en el Valencia. Los directores técnicos tienen sus rarezas y a veces hacen apuestas bastante arriesgadas. Recuerden que de haber sido secretario técnico del Barça con Bassat de presidente, Pep Guardiola tenía elegido como entrenador para el Camp Nou a Juanma Lillo. Nunca sabremos cómo habría acabado esta extravagancia pero, vista la trayectoria que ha seguido Lillo, lo podemos sospechar: todos por el aire.
Llorente marca tendencia. A Florentino no le gustaba la alineación que sacó Pellegrini el sábado, pero lo bien cierto es que con el resbalón del Barça en San Mamés, el Madrid saltará al Cam Nou investido de líder. Pero después del festival valencianista de anoche, ya veremos en qué condiciones llega dentro de tres semanas el Madrid a Mestalla. La liga está abierta. Tras el sofoco de Alcorcón, «el ser superior» se puede dar con un canto en los dientes.