A. SOLDADO VALENCIA
Toni Calvo hinchaba pecho tras la victoria de sus jóvenes pupilos en la cancha de Beniparrell. Una victoria que puede calificarse como histórica, por 65-70, frente a uno de los grandes de la especialidad. Un chavalín zurdo de 16 años reboteaba de sobaquillo, algo que dejó de verse en los trinquetes cuando se retiró Eusebio; jugaba el bot con poderoso carxot o con elegante bragueta; entraba a volea con seguridad impactante y sacaba su derecha, poderosa, para defender y atacar y para dejar boquiabiertos a los aficionados. Tras dos horas de intensa pelea, quinzes eternos, se le contabilizó una pelota errada: sólo una pelota errada.
Rodrigo de Benidorm, 16 años, interpreta y dirige una orquesta de cámara, jovencísima, en la que destacan Vicent y Juan. Todos se abrazaron a su monitor, el mismo que desde hace años dirige la escuela municipal de pelota. Toni Calvo de Benidorm es como Carlos Costa en Beniparrell o como Moro en Rafelbunyol: almas entregadas a la causa de salvar el futuro de este deporte desde los cimientos. Benidorm ha de superar la partida del sábado en su preciosa cancha, aquella que levantó aquel alcalde bueno que Vicent Pérez Devesa. No lo tendrá fácil porque otro equipo de jóvenes como el de Roberto, Canya y Ponce tiene poderes para remontar. Pero Benidorm está en condiciones de vivir una final del Interpobles-Edicom. Se enfrentará, salvo sorpresa a Massalfassar.
Y en el Ruralcaixa de Raspall el sábado se jugará la ida entre Oliva y Rafelbunyol y el domingo entre Villanueva de Castelló y Alzira.