Á. SERRANO VALENCIA
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Era un encuentro complicado, de eso no cabe duda. Por ello, la victoria de ayer del Ros Casares ante el Galatasaray turco es importante. A ella ayudó DeLisha Milton-Jones: 17 puntos y 9 rebotes. El partido no empezó bien para el Ros. Los tableros escupían los balones de las valencianas y las turcas se despegaron en el marcador. El estudio al que el Galatasaray sometió al conjunto que entrena Isma Cantó daba sus frutos: el Ros no corría y era frenado por una ordenada defensa turca. El final del primer cuarto vio a las chicas del Ros "dobladas": 16-8. Uno de ocho en tiros de dos.
El equipo mejora
En el segundo cuarto, el Ros mejoró ostensiblemente. La velocidad que necesitan las valencianas para desarrollar todo su potencial llegaba y surtía más frutos conforme el Galatasaray se cansaba. Aguantar el ritmo que las chicas de Isma Cantó quieren imprimir a sus encuentros requiere una preparación física muy esmerada. Después del descanso, el juego del Ros fue a más y en el último cuarto las valencianas se pusieron por delante en el marcador.
El final del partido fue como corresponde a un encuentro como el de ayer. Dos decisiones dudosas del trío arbitral propiciaron que un ataque del Ros, cuando iba dos arriba (61-63), acabara en dos tiros libres que Palau no acertó a anotar y que el siguiente, del Galatasaray, permitiera a las turcas tener dos tiros libres a falta de un segundo. Perkins sólo anotó uno. Al final, victoria sufrida del Ros, con remontada incluida, que vuelve a la senda del triunfo en Europa.