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osé Manuel Fuertes, notario y presidente de la recién creada Fundación del Levante, presenta una imagen de persona sensata digna de tener en cuenta. Desprende amabilidad, cultura, profesionalidad y, sobre todo, presume de ser granota. Esto último tiene su mérito en una ciudad dominada por el fundamentalismo xoto. Donde se admite sin más explicaciones que los aficionados futboleros sean del Valencia, e incluso del Madrid o del Barça. Pero que cuando alguien, como el amigo Fuertes, se declara granota suelen preguntarle: "¿por qué?"
La vida valenciana es así y ser del Levante necesita una justificación. A nosotros nos sucedió en los primeros años de levantinistas hasta que, cansados de repetir respuestas, decidimos a principios de los sesenta retrucar contestando a la gallega con otra pregunta: "¿y por qué no?"
Precisamente entonces, entre discos de Elvis Presley y películas de Truffaut, viajamos al campo de La Viña en diciembre de 1962. Jugaban allí partido de liga el Hércules y el Levante.
El equipo granota, entrenado por Lelé, no había ganado todavía fuera de casa en esa temporada 1962-63. Faltando un cuarto de hora para el final del encuentro, los levantinistas perdían por dos a cero. Pero no se conformaron con el resultado, recurrieron al amor propio y reaccionaron.
Con tanta fuerza lo hicieron que en pocos minutos Haro, Torrents y Domínguez marcaron tres goles y dieron un espectacular vuelco al marcador anotando la primera victoria a domicilio del Levante en aquel campeonato liguero.
Más joven que nosotros el amigo Fuertes no vivió aquella impresionante remontada del equipo granota que acabó ascendiendo a Primera. Pero estamos convencidos de que hoy se apuntará a nuestro recuerdo. Al hilo del mismo quizá haga una rogativa a la Virgen de los Desamparados para que, por muy xota que sea, apoye al Levante esta tarde en Alicante. Juega ante el temido Hércules entrenado por el jactancioso Esteban Vigo - "el Levante ha de preocuparse más del Hércules que nosotros de él" declaró esta semana- que ostenta el cartel de favorito al ascenso. Mucho tendrán que esforzarse los jugadores de García Plaza para emular a sus antecesores de 1962 ganando los tres puntos en el Rico Pérez.
Si lo consiguieran romperían de una vez la racha negativa que lleva el Levante en este campo desde que comenzó el siglo XXI. Pero para poder ganar necesitarán mucho esfuerzo, repetimos, acompañado de acierto y objetividad arbitral.
Incluso con la Virgen de los Desamparados vestida con la camiseta levantinista y atendiendo la demanda de apoyarlos.