GERARD S. FERRANDO VALENCIA
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Por segundo partido consecutivo, el Levante UD afrontaba un encuentro ante un rival directo y se encontraba con el hándicap añadido de tener que disputar muchos minutos, ayer 30, con un jugador menos. Aún así, todos se exprimieron al máximo, como ya pasó ante el Córdoba, pero el rival de ayer era de mucha mayor entidad y aprovechó la casi autoexpulsión de Cendrós para controlar primero el juego y para marcar el gol de la victoria después gracias a una gran internada de Peña con posterior pase al centro de un Delibasic que no falló.
El Levante se plantaba en el Rico Pérez con la práctica totalidad de sus efectivos en ataque salvo la baja de un Juanlu, sancionado. En su lugar entraba por la izquierda Jorge Pina quien regresaba así al once al igual que el delantero Javi Guerra que la pasada semana fue sustituido por Igor debido a su lesión. Algo por detrás, la pareja formada en el centro del campo por Iborra y Pallardó sigue contando con la confianza de Luis García Plaza y eso que ante el Córdoba no funcionó todo lo bien que se esperaba. El entrenador de los blaugranas, fiel a su estilo, ofrecía así una apuesta arriesgada en el feudo del tercer clasificado, del que le separaban sólo dos puntos. La primera consecuencia fue que, al menos, el rival no tuvo todo el dominio que suele acostumbrar en su casa. La segunda, que en el primer disparo a puerta del partido, para el que hubo que esperar por cierto 26 minutos, Jorge Pina consiguió el uno acero con un lanzamiento desde fuera del área. Hasta entonces, ni unos ni otros habían llegado con claridad en un choque caracterizado por el excesivo respeto.
El Hércules, tocado ya desde antes del gol, chutaba por primera vez entre los tres palos con un saque de falta de Sendoa que paró Manu sin demasiados apuros pasada ya la media hora de juego. Los herculanos no daban sensación de peligro y, de hecho, marcaron el empate sin ni siquiera chutar a puerta ya que fue Héctor Rodas quien, en un intento de despejar un pase interior de Sendoa, acabó por colgar el balón por encima de Manu. De ahí al final de la primera mitad los de Esteban Vigo se hicieron dueños y señores del partido ante unos levantinistas que veían como una vez más su rival les remontaba de una forma poco ortodoxa.
Levantinistas y herculanos afrontaban los últimos 45 minutos con la victoria entre ceja y ceja. Unos para asaltar los puestos de ascenso y otros para mantener su buena racha en un estadio donde nadie les había ganado en los últimos once meses. No obstante, estas motivaciones no se tradujeron en buen juego y ocasiones durante bastantes minutos. En ellos, tan sólo destacó una combinación muy completa del Hércules con disparo a las manos de Manu y la inmediata contra visitante que se tradujo en una falta en la frontal que Rubén, poco inspirado ayer, estrelló en la barrera.
Los cambios llamaban a viva voz aunque primero llegaría la expulsión de un Pau Cendrós, excesivamente revolucionado, que se lanzó a los pies de un rival en el centro del campo y eso sabiendo que ya tenía tarjeta y que el árbitro las sacaba sin pensárselo. Inmediatamente después, entraron Xisco Muñoz y Cerra, por Javi Guerra y Pina, pero las exigencias ya eran otras y el empate parecía darse por bueno. Tanto que resultó imposible y eso que en los minutos finales el Levante retomó cierto control e incluso tuvo buenas ocasiones.
"Una expulsión así no puede volver a pasar"
El entrenador del Levante UD, Luis García Plaza se debatía ayer entre la resignación y el enfado en una rueda de prensa en la que dejó claro que "una expulsión así, la de Cendrós, no puede volver a pasar, ya acabamos con diez ante el Córdoba y ahora otra vez". Plaza, refiriéndose ahora de forma indirecta, a la misma circunstancia argumentó que a sus jugadores les había faltado "madurez para ganar el partido" ante un rival que calificó de "equipazo". Pese a todo, el entrenador levantinista aseguró que la imagen de los suyos había sido "buena" y les animó a seguir trabajando. g. s. valencia