RAMÓN MARTÍNEZ CIUDAD DEL CABO/EFE
Cuando la actriz local Charlize Theron leyó "Francia", se extendió por todo el Centro Internacional de Convenciones de Ciudad del Cabo una exclamación colectiva cuyos ecos tardaron en apagarse. Nadie quería a la selección gala de Thierry Henry y Ribery, que se cayó a última hora de la lista de cabezas de serie. Por supuesto, tampoco la quería el equipo anfitrión, pero la suerte dijo otra cosa y ambas selecciones entraron en el "A" al lado del Uruguay de Diego Forlán y del México de Andrés Guardado para formar uno de los grupos más complicados.
Ningún equipo anfitrión se apeó nunca del Mundial en la fase previa, pero la exclamación de los seguidores de Sudáfrica parece de mal augurio. "Me hace mucha ilusión disputar el partido inaugural", dijo tras el sorteo Javier Aguirre, seleccionador de México. Los centroamericanos son el primero de los rivales de los "bafana bafana".
Por su parte, el técnico de Uruguay, Óscar Tabarez, enfocó el sorteo dispuesto a meter a los charrúas en octavos: "Y si no, ¿para que vengo?", preguntó desafiante, reforzado con la moral de superar en la repesca a Costa Rica. Pero lo que con más insistencia sonaba por toda Ciudad del Cabo tras el sorteo eran dos nombres: Brasil y España. Por un momento, y hasta que apareció Fabio Capello, la cara latina de Inglaterra, se diría que todo el mundo daba por hecho que el Mundial de 2010 era cosa de dos.
Pero ni España ni Brasil tienen por delante peritas en dulce. En el caso de la pentacampeona es obvio. Aunque debutará en el grupo G, para muchos el considerado "el de la muerte", contra Corea del Norte, posiblemente el rival más flojo del campeonato junto con Nueva Zelanda, le esperan después Costa de Marfil y Portugal, dos de los rivales más peliagudos que había en el bombo. El Mundial gana en este grupo el atractivo del duelo de las estrellas: Kaká, Didier Drogba y Cristiano Ronaldo.
El grupo H de las dos "Rojas" (España y Chile), según Vicente del Bosque, "no es ni para quejarse ni para alegrarse". Simplemente, dice, hay que jugar. Sin embargo, a quienes comparten el grupo de España parece que le menten la bicha cada vez que se nombra al campeón de Europa. "España es favorita indiscutible", aseguran moviendo las manos los representantes de Suiza, Chile y Honduras. Hasta Mario Kempes se suma a los análisis: "Hoy da gusto ver jugar a España. Por suuesto, es candidata".
Quienes estaban contentos eran los aficionados argentinos. Este año no cayeron en ningún avieso grupo maldito. Nigeria, Corea del Sur y Grecia se les antojaban bien accesibles a los periodistas albicelestes.