Waldo aprendió a amar este deporte de la mano de su padre. Pepe Vila era un entusiasta de la causa, enamorado de Genovés ycreador de aquella iniciativa de la Taula de la Pilota en Oliva. Bien pronto pudo verse en Waldo que tenía condiciones de atleta y virtudes de hombre de bien. Luchador infatigable, vive para el deporte que ama. Ha marcado registros insuperables. El viernes conquistó su séptimo título individual ante un pelotari de la calidad de Coeter II. Duelo de titanes entre dos pueblos señeros:Oliva y Simat. Esencia pura de la historia de este deporte. Disfruta en cada final como si fuera un chaval que comienza. Es un verdadero ídolo entre los jóvenes aficionados con los que comparte muchas horas en su trabajo con las escuelas. Goza, además, del privilegio de la libertad. Decide su agenda, juega donde quiere y cuando quiere, y el precio de su cartel lo decide él. Es persona comprometida con las causas justas y solidarias. Alguna vez ha tenido que enfrentarse con la cara alta y de frente, sin miedos en defensa del colectivo del «raspall». Estamos ante un pelotari que ha entrado en la leyenda, dominador de todas las modalidades. Pepe Vila estará muy orgulloso de él; como lo está su madre, siempre presente, o su hermano. O Paco.