VICENT CHILET VALENCIA
El partido contra el Real Madrid no sentenciará nada, con más de medio campeonato por delante. Sin embargo, el dulce momento de juego y resultados que encadena el Valencia hace que se consuman las horas previas al encuentro con la ansiedad propia de las finales. Porque el del próximo sábado en Mestalla es uno de esos envites que sí puede definir la trayectoria que se le augura a un equipo. Saber a qué se aspirará. Si el conjunto de Emery vence al de Pellegrini, no sólo lo alcanzará en la clasificación, sino que confirmará su sólida alternativa al título, como así refrendan todos sus números.
El Valencia, sin margen para la duda, es uno de los conjuntos más en forma del campeonato. Lleva nueve jornadas invicto y acumula en la mejor racha de su historia seis victorias a domicilio (en plazas tan exigentes como San Mamés o el viejo Sadar). Las estadísticas no son mejores porque en Mestalla ha dejado escapar de manera lastimosa seis puntos con tres empates en los últimos minutos (Atlético, Sporting y Mallorca), además del que cedió contra un Barcelona al que tuvo contra las cuerdas. Pero las razones para el optimismo, más allá de los números, se fundamentan en las sensaciones que desprende un bloque que ha alcanzado un óptimo equilibrio entre defensa y ataque, unido a la eficiente preparación física (el tándem entre Pako Ayestarán y el doctor Jordi Candel no se repetía desde el doblete de 2004).
Sin fisuras
Línea por línea, este Valencia no presenta fisuras. En la portería César, con la segunda juventud que ya disfrutaron Zoff o Zubizarreta, transmite seguridad al resto y con sus paradas providenciales ya ha salvado varias puntos. En la línea de centrales, los valencianos David Navarro y Dealbert no pierden nunca la posición y son expeditivos en el corte. En los laterales empiezan a carburar los nuevos fichajes. Bruno destaca por su seriedad defensiva y ha desbancado a Miguel en el once, y por la izquierda el tímido Mathieu ya comienza a despuntar las virtudes que exhibía en el Toulouse: zancada y potente disparo. En San Mamés anotó su primer gol como valencianista.
En la armonía lograda por el equipo es clave el doble pivote. Según el partido, las opciones son variadas. Albelda y Marchena aportan experiencia si la batalla es física y toca contener al rival. Si toca mandar Éver Banega, llamado por Maradona para la absoluta albiceleste, desequilibra con su dirección de juego. Y siempre queda la jerarquía de Baraja, cosido a cicatrices pero a quien el fútbol debe reservar una última gran noche.
Para la delantera llega lo mejor. Repleto de talento y velocidad, el Valencia cuenta con una de los mejores dispositivos atacantes de Europa. David Villa, en el clímax de su carrera, lleva ya anotados once goles y su nombre ya se eleva al de figuras míticas como Kempes y Waldo. La movilidad de Pablo y Mata desconcierta a las defensas. Los dos reúnen regate y pegada. El trastorno de la baja de Silva para el próximo mes no ha cambiado nada por el buen papel de Joaquín, que venía rehabilitándose con excelentes actuaciones en Copa y Liga Europa. El papel de los suplentes, con la vista a largo plazo, será esencial. Alexis y Miguel tienen, si quieren, mucho fútbol por demostrar. Fernandes y Del Horno siguen siendo una incógnita. Y sobre Zigic y Miku planea la sombra del fichaje de "Chori" Domínguez. Todos estos motivos invitan a pensar que la racha del Valencia puede ser duradera y desafiar (junto al Sevilla) el clásico bipartidismo. Sin embargo, a excepción de los años 2002 y 2004 en los que se ganaron las últimas ligas, los proyectos de Barça y Madrid son mucho más fuertes. El desafío es doble.
Navarro se rompe un dedo y es operado
David Navarro fue intervenido quirúrgicamente ayer de una fractura en la mano izquierda sufrida durante el partido del domingo en San Mamés ante el Athletic de Bilbao, pero estará disponible hoy mismo en el regreso a los entrenamientos y de cara al encuentro del próximo sábado en Mestalla contra el Real Madrid. Así lo indicaron fuentes del club valenciano, que concretaron que la lesión se produjo en el cuarto dedo de la mano izquierda y que ayer fue intervenida la reducción de la fractura bajo anestesia. El defensa jugó todo el partido de San Mamés sin problemas y ayer por la mañana, al enfriarse la zona dolorida, contactó con los médicos del club. El jugador iba a participar ayer en la presentación (finalmente suspendida) del amistoso que el miércoles disputarán al Acero del Puerto de Sagunto.