ALBERTO SOLDADO VALENCIA
Las finales del Interpobles-Edicom de Galotxa y del Ruralcaixa de Raspall movilizarán las próximas semanas a cientos de aficionados que seguirán con la pasión acostumbrada a sus jugadores. Los torneos de clubes -casi 230 hay reconocidos en la geografía valenciana- testimonian la vitalidad de la pelota valenciana en su espacio originario: calles, trinquetes y frontones. Es una realidad esplendorosa que conviene potenciar y divulgar por lo que representa de esfuerzo de promoción y de presencia de este viejo deporte por las comarcas valencianas, y aún fuera de ellas. El frontón de El Puig se llenó como nunca con la final entre Adrián de Museros y Pasqual de La Pobla, dos jóvenes que han de compatibilizar su trabajo laboral con la práctica de la pelota valenciana.
Este próximo fin de semana se juegan las finales del Interpobles de Galotxa: el viernes en Xilxes, en la modalidad de trinquete y el sábado y domingo en la cancha de Godelleta, con su superficie azul. A uno y otro espacio acudirán hasta llenar las canchas aficionados procedentes de Alcàsser, Xilxes, Riba-roja, Atzeneta del Maestrat, Borriol, Vilamarxant, Meliana,Montserrat, Almenara, Albalat dels Sorells, Aldaia, Albuixech, Massalfassar y Benidorm. Son los finalistas en las diferentes categorías. Pelotaris que pelean durante varios meses con la ilusión de alzar el trofeo, gentes que viven con pasión el deporte heredado y que merecen el mayor de los reconocimientos públicos. Ellos son los que sustentan la hermosa realidad de este deporte singular, variado en formas de entenderlo y practicarlo. Ellos reclaman con toda su fuerza y legitimidad las atenciones hacia su trabajo, siempre generoso y desinteresado.
Comienzo de las competiciones
Las competiciones de clubes han ayudado a la transición del viejo concepto de juego anárquico al de un deporte estructurado, reglamentado, modernizado. En Bélgica, Francia, Italia, Holanda comenzaron las competiciones de clubes a principios del siglo XX. En tierras valencianas, salvo aquellos intentos de finales de los años cincuenta tuvimos que esperar al espíritu de ilusionada apertura de finales de los setenta y especialmente a la nueva Federació de Pilota Valenciana. La historia hubiera sido muy distinta si este deporte se hubiera estructurado en clubes hace cien años... El futuro está por escribir pero pocos dudan de que los clubes escriben la historia del mañana..