ÁLEZ SERRANO
A las 7:17 del día 30 de junio de 1908 una explosión de origen desconocido asoló 2150 kilómetros cuadrados en las proximidades del río Podkamennaya en Tunguska, en la estepa siberiana. El «evento de Tunguska» pasaba hasta el momento como uno de los grandes misterios de Rusia. A ellos hay que añadir ahora, a escala baloncestística, el tercer cuarto que el Power Electronics jugó ayer en la capital rusa ante el Triumph, al que acabó venciendo por 59 a 67. Sin embargo, los 14 minutos transcurridos entre el tercer período y el inicio del cuarto indican que algo pasó en el descanso y provocó una relajación extrema en los hombres de Neven Spahija.
Probablemente, el misterio no vaya más allá del resultado al que llegó el partido en el descanso: 22-46. Todo iba de cara para un Power Electronics al que le entraba todo. Los triples sostenían al equipo, pero tras el descanso el joven combinado valenciano no supo mantener la cabeza fría y vio cómo la distancia se veía reducida lentamente y todo el trabajo de un magistral segundo cuarto (parcial de 9-29) se iba por la borda en el tercer período.
Nielsen tira del carro
Únicamente Matt Nielsen daba la cara, o al menos lo intentaba.El pívot es el segundo capitán y también uno de los jugadores más veteranos de la plantilla y como tal el australiano se puso el mono de trabajo y aceptó estar más de 36 minutos en pista para asumir el rol de un Víctor Claver que lleva varios partidos desaparecido del parqué. Rafa Martínez fue su segundo al mando, toda vez que en el timón del equipo hay días en que ni De Colo —y eso que anotó 13 puntos, 10 de ellos en el último periodo— ni Marinovic están preparados para guiar el Power Electronics en medio de la tormenta rusa que se abatió ayer sobre la nave taronja. En estos casos la figura de José Simeón aparece en el banquillo con un enorme interrogante flotándole sobre la cabeza. ¿Por qué Spahija no cuenta con él? Dijo ayer que él «siempre» juega «con dos bases» y que el partido «no estaba para él que acaba de salir de una lesión».
El partido, eso sí, tuvo su nota curiosa. Los síntomas de gripe que sufre Florent Pietrus hicieron que el entrenador croata diera minutos a Iván García. El catalán, que no había disputado un partido en la temporada, jugó poco más de tres minutos y anotó un triple y capturó un rebote. Es decir, cumplió con el papel asignado.
Pese a todo, el Power tiró de casta en los últimos minutos para acabar sobreponiéndose a un Triumph muy crecido que se creyó, durante buena parte del partido, la parábola de David y Goliat y, por tanto, que podía vencer al Power Electronics. Desde fuera, parecía todo un mero problema de psicología: el equipo valenciano era superior al ruso, pero la cabeza de los taronjas se calentó después del descanso y, al disfrutar de una cómoda renta, el equipo salió extremadamente relajado a la cancha y casi pierde el partido. Al final, el Power es más líder de su grupo, tres victorias y ninguna derrota, y ya puede concentrarse en el partido que el próximo sábado le enfrentará al Suzuki Manresa en La Fonteta (19 horas), en una nueva prueba de fuego de camino a la deseada participación en la Copa del Rey.