LEVANTE-EMV VALENCIA
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Dos minutos duró el espejismo que despertó los miedos en el seno del barcelonismo, el tiempo que el Dynamo de Kiev estuvo más acertado que el equipo de Guardiola y el que tardó en aprovecharse de un error garrafale de Valdés para adelantarse en el marcador. Después, el Barça demostró por qué es el mejor equipo del mundo y bailó como quiso a los ucranianos, que pese al empate que consiguió Xavi en el minuto 33 se vieron en la Europa League hasta el golazo de Messi, cuando el partido moría.
Y es que el Barça no quiere perder ni a las canicas. En partido como ayer, cuando demuestra un claro espíritu combativo, parece que no sabe siquiera cómo hacerlo. La batuta de Xavi, cada vez más magistral, y la auténtica magia que despliega Leo Messi cuando corretea por las inmediaciones del área con el balón prácticamente cosido a la bota fue más que suficiente para deshacerse de un Dynamo de Kiev que pecó de confomismo y que nunca se creyó que pudiera vencer.