M. DOMÍNGUEZ VALENCIA
«Este pesa más que Urtain». Y tanto. Más de 30 kilos superior al Tigre de Zestoa. Ayer se dejó ver por primera vez el noruego Arild Haugen en el pesaje previo a la velada de esta noche en Sedaví, en la que pasará de ser un campeón de forzudos a un boxeador profesional. Esta noche se liará a mamporros con un letón que tiene más experiencia (cinco combates profesionales contra ninguno) y 27 kilos menos y peor repartidos, pero el objetivo ya lo ha conseguido: llamar la atención. Varias televisiones han seguido las andanzas del gigante nórdico en los días previos y ya lo ven como personaje a seguir.
Los que saben de boxeo cuentan que una cosa es debutar y hacer valer la fuerza y otra es hacer carrera sin haber pasado por los pasos previos del boxeo aficionado y de pisar durante años un gimnasio. No cabe duda que Haugen se ha preparado a conciencia: se ha quitado muchos kilos y ayer exhibía una anatomía espectacular, sin grasa a la vista y con un tren superior que asusta a cualquiera. Pero a partir de ahora deberá exhibir algo más: el acierto a la hora de conectar, la esquiva y, por supuesto, el encaje de los golpes porque, sin duda, alguno le llegará.
Ayer, Haugen y Dolgovs se encontraron en el pesaje y charlaron si no como amigos, si como dos personas que respetan el papel que van a interpretar y que tiene poco de juego. Porque uno de los presentes lo decía claramente: «boxeo entre los dos habrá sin duda». El ejemplo es reciente: en la última velada de Sedaví, en la que se presentaba el boxeo femenino, no hubo trampa o cartón, sino dos señoras, Anna Ingman (ayer apartada del cartel por una gripe) y una inglesa que se dieron cera hasta el último asalto.
Ayer se respiraba el ambiente propio de un espectáculo que, seguramente, tardará en repetirse. Pero también de una competición en toda regla, porque el resto del cartel es, para los catadores del boxeo valenciano, bastante interesante. Por ejemplo, el debut profesional de Carlos Alberto Tyson ante un noruego de color con muy buena planta. O el combate entre Jorge Fortea y un experto en otros deportes de contacto como El Bilaly. O el siempre fiable Sento Tsunami Martínez, el ídolo del Cabanyal, al que han puesto delante un debutante ucraniano con muy buenas maneras. O el benidormí Julio El Feroz Granado. O el argentino Emiliano Casal, que cruzará los guantes con un británico que ayer andaba con pinta de comerse el mundo.
Ximo Bayo hará de «Buffer»
El pabellón de Sedaví estará, de acuerdo con las previsiones, más que bien poblado. Hasta se ha contratado a Ximo Bayo para que emule a Michael Buffer como presentador de la velada. A partir de las 23 horas será la hora del linimento a discreción.