VICENT CHILET VALENCIA
Los equilibrios de poder en el seno de órganos influyentes siempre han sido frágiles. Pasó con Trotski y Stalin, Lennon y McCartney, Felipe y Guerra, Zaplana y Camps... El Real Madrid llega a Mestalla en medio de una de esas cruentas batallas internas de liderazgo. Iker Casillas y Raúl González son sus protagonistas. El guardameta está en el mejor momento de su carrera, indiscutible en su equipo y en la selección española, bajo cuya capitanía levantó la Eurocopa. Un hito que le ha convertido en todo un icono generacional. Con los años, además, ha ido ganando carisma y jerarquía, y Florentino Pérez le comunicó personalmente que quería que asumiera el mando del vestuario en su segundo proyecto como presidente.
En el otro lado, Raúl, el mayor símbolo madridista desde la Quinta del Buitre, encara, a sus 32 años, la fase final de su trayectoria. El delantero siempre ha mostrado una fría habilidad para controlar el vestuario y el entorno mediático merengue, pero su evidente retroceso deportivo -desde su ausencia de la selección a su habitual suplencia en esta campaña en el Madrid- ha ido menguando su capacidad de influencia. Es más, desde la cúpula del club ya se allana el camino para incorporarlo en un futuro al "staff" madridista, junto a Valdano, Butragueño, Pardeza y Zidane, al estilo del Barça de Guardiola y Begiristáin y el Bayern de Múnich de Rummenigge, Hoeness y Beckenbauer.
Casillas, tercer capitán, ha asumido el rol de líder con Raúl todavía en activo pero debilitado por su suplencia. Iker es quien toma la palabra en las arengas y los ánimos. También en las broncas, como la que el guardameta dedicó a sus compañeros en el descanso del partido ante el Almería del sábado pasado, ante el silencio de Manuel Pellegrini y que ha levantado malestar en la plantilla. La cohabitación con Raúl, que no se resigna a su cometido secundario, ha desembocado en guerra fría, al punto de que el vestuario ha quedado dividido en dos bloques. Una situación parecida a la que motivó, en julio de 2003, el relevo en la capitanía del Valencia entre Cañizares y la nueva generación que representaba Albelda, con quien acabó haciendo las paces años después por su común enfrentamiento con Juan Soler.
Guti, lugarteniente de Raúl
Como desvelara el diario Público el pasado 13 de noviembre, en el bando de Raúl, oficialmente primer capitán, se alinea Guti, segundo en el orden del brazalete y su fiel lugarteniente, con el que ha compartido fatigas desde las categorías inferiores de la entidad. La cuota de poder de Guti también se ha visto mermada por el ostracismo al que le ha castigado Pellegrini. Veteranos como Van Nistelrooy y jugadores extranjeros, caso de Gago o Metzelder, también comulgan con Raúl, así como la mayoría de empleados del club.
Ramos, aliado de Casillas
Por contra, en el emergente grupo de Casillas se alían, según las mismas fuentes, Sergio Ramos y otros futbolistas jóvenes ya consolidados como Pepe, Marcelo o Higuaín. En la parte neutral, en tierra de nadie, quedan recién llegados como Arbeloa, Albiol o Xabi Alonso, que ya guardaban una buena relación con Casillas en la selección española, pero que respetan el legado de Raúl.
Pendientes de afiliación quedan los fichajes rutilantes, Cristiano Ronaldo, Kaká o Benzema, todavía en proceso de aclimatación.