GERARD S. FERRANDO VALENCIA
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Cuarta derrota de la temporada, y tercera consecutiva fuera de casa para un Levante UD que se plantó en Albacete sin alma y se marchó con una tardía apuesta ofensiva que no dio los frutos esperados, quizás porque el Albacete ya sabía como mantener su exigua ventaja.
Rubén realizó el primer y casi único disparo entre los tres palos del Levante UD en la primera mitad cuando lanzó desde fuera del área un disparo que el Cabrero desvió a córner. Por su parte, el Albacete, un poco mejor situado, disponía de una buena ocasión por mediación de Verza que Manu se encargó de desviar. El propio Manu dio un pequeño susto cuando se quedó tendido en el suelo tras un golpe con Salva, que entraba por velocidad. De hecho, Reina calentaba en el inicio de la primera mitad por si el portero se resentía de su dolor.
Ya en la segunda parte, Luis García Plaza intentaba dar solución al bloqueo de su equipo en el centro del campo y daba entrada a Gorka Larrea por Pallardó aprovechando, además, que éste último ya tenía una tarjeta. Era un momento interesante porque el donostiarra no estaba contando en las últimas semanas para el entrenador y ahora tenía la responsabilidad de dirigir el juego.
El partido se abría más y en una de éstas Xisco Muñoz lanzaba una falta en la frontal que se marchaba. Luego, Salva, uno de los más incisivos, entraba con peligro pero en el último momento Héctor Rodas, que se está consolidando en el centro de la defensa, le robaba la cartera. No estaría tan acertada la zaga levantinista poco después. Una falta sin apenas peligro desembocaba en una internada por banda izquierda de Sousa quien dio el pase de la muerte a un Stuani que no falló. Uno a cero y prisas para remontar un resultado que tampoco era de extrañar y que provocaba que el Albacete se encerrara, aunque sin perder la presión de sus dos puntas. Por su parte, el Levante UD buscaba la solución en el banquillo con la entrada de Xisco Nadal e Igor por Iborra y Dani Carril, en un intento desesperado de García Plaza. Tres medias puntas y dos delanteros eran la prueba que perder en Albacete no entraba en los planes, pero tan sólo provocaron un mayor desequilibrio.