Un partido infame del Atlético de Madrid tuvo su merecido castigo en el tiempo de descuento, en el que un gol de Joseba Llorente firmó la victoria del Villarreal (1-2), en un duelo que, incluso con 1-0 en contra, siempre perteneció al conjunto amarillo ante un equipo rojiblanco que reabrió su crisis.
Fue el resultado justo para el buen partido del bloque castellonense, que aprovechó la alarmante fragilidad defensiva de su rival para saborear su primera victoria a domicilio de esta campaña de Liga y para apagar los síntomas de reacción del Atlético, que hoy fue un equipo menor frente a la superioridad del Villarreal.
El Atlético se encontró un escenario difícil. A la ausencia del argentino 'Kun' Agüero, un jugador fundamental en este equipo y baja para el choque por una sobrecarga, se unió la exigencia del Villarreal, además de los múltiples errores rojiblancos, incapaces de dar más de dos pases seguidos en el inicio de un duelo incómodo.
No dudó el equipo amarillo. A pesar de sus pésimos números como visitante, sin victorias a domicilio, el Villarreal dio un paso adelante desde el comienzo del choque.
El Atlético, anulado por su rival, ni tuvo la pelota ni la robó, todo lo contrario que el Villarreal, en el que aún buscarán una explicación al 1-0 en contra con el que se marchó al descanso.
Lo marcó por raso el portugués Simao, en un pase perfecto al espacio de Reyes, en el minuto 36, en la primera y casi la única vez que los rojiblancos pisaron el área rival con peligro en la primera mitad, tras un monólogo de superioridad del bloque amarillo, que había desperdiciado múltiples oportunidades, muchas de ellas frenadas por un notable Asenjo.
El Villarreal ya había establecido el 1-1, un castigo más que merecido para el equipo madrileño, en un cabezazo de David Fuster, que entre las dudas de los dos centrales y Asenjo, ganó un salto que tenía perdido.
Aunque, aun así, el Atlético tuvo la victoria, en una acción de Reyes salvada por Diego López en su salida y en la que el extremo andaluz se retiró lesionado, los tres puntos correspondían al Villarreal, que firmó el 1-2 con un cabezazo de Joseba Llorente, el más listo para aprovechar el caos defensivo de los rojiblancos entrenados por Quique Sánchez Flores.