V. CHILET VALENCIA
El calabrés Giuseppe Sculli (Locri, 1981) juega con el número 14 para homenajear a Cruyff. Incansable mediapunta, es uno de los mejores futbolistas del Génova, conjunto en el que ha asentado su carrera después de un largo carrusel de cesiones en el Juventus, club en el que se crió y donde no tuvo oportunidades, pese a ser una de las firmes promesas del "calcio" y alcanzar la internacionalidad en todas las categorías inferiores de la selección italiana.
Sin embargo, a Sculli la celebridad no le vino por sus méritos futbolísticos. Le llegó impuesta, por vía sanguínea. Sculli es el nieto de Giuseppe Morabito (1934), alias "U tiradrittu" -el que dispara recto, el que no falla-, uno de los capos más legendarios de la 'Ndrangheta, la mafia calabresa, considerada en la actualidad más peligrosa, por violencia y volumen económico, que los imperios de la Camorra napolitana y la Cosa Nostra siciliana. Morabito controlaba la organización desde que en 1967 ordenara el asesinato de los otros tres jefes de la "Onorata società". Buscado por homicidio, tráfico de drogas, de billetes falsos y de obras de arte, su impunidad llegó a ser tal que durante 21 años estuvo cobrando una pensión de invalidez del Estado italiano por tener (gajes del oficio) dos vértebras rotas, una hepatitis evolutiva y una úlcera péptica. Un total de 520 euros que, sólo a partir de 1992, cuando fue puesto en búsqueda y captura, se desviaron a su esposa.
La 'Ndrangheta, respecto a las otras ramas mafiosas italianas, tiene la peculiaridad de que sus miembros pertenecen a la misma familia sanguínea. Por ese motivo, en la fase final de los 12 años en los que fue buscado antes de su detención en 2004, una de las alternativas que manejaron los magistrados y la policía fue seguir los pasos de su nieto Giuseppe, que ya empezaba a despuntar en el fútbol y del que su abuelo se sentía especialmente orgulloso, para ver si les conducía al paradero del veterano fugitivo. Morabito fue finalmente arrestado mientras dormía, con una metralleta Skorpion a su lado, en un caserío del Aspromonte, la escarpada cordillera calabresa donde la 'Ndrangheta esconde a sus secuestrados y en la que mantiene vigente, ante la impotencia de las fuerzas de seguridad, una reunión anual entre todas las familias.
A Sculli, su peculiar relación familiar sólo le ha acarreado problemas. Por temor a la "vendetta transversal", es decir cuando un clan rival elimina a varios familiares antes de asesinar a un objetivo, Sculli ha llegado a entrenar bajo escolta. E incluso se ha visto involucrado en asuntos judiciales. En 2003 se le acusó de haber participado en el amaño del partido entre el Crotone, donde jugaba, y el Messina. Sculli también fue investigado, y finalmente absuelto, en 2005 por haber supuestamente amenazado a algunos vecinos de Bruzzano Zeffirio, el pequeño pueblo en el que vive su familia, para que votaran a Rosa Marrapodi, candidata a la reelección de la alcaldía.
Esta tarde, sin embargo, el Valencia sólo tendrá que preocuparse de vigilar a un magnífico futbolista llamado Giuseppe Sculli.