J. M. BORT VALENCIA
Con más sufrimiento del esperado, o quizá no, el Valencia selló anoche su continuidad en la Liga Europa con una victoria rescatada en el último segundo por Villa. Una acción que permitió a su equipo atar a última hora la primera posición del grupo, después de estar a un gol de la eliminación durante gran parte el segundo tiempo. Pese a la comprometida situación clasificatoria durante muchos minutos, el Valencia salió de Génova con la cabeza alta. Tras el empate italiano, no se dejó intimidar en exceso en la segunda parte, en la que se permitió, incluso, fallar un penalti.
Tal y como se esperaba, el duelo empezó electrizante, con el Génova presionando en cada metro del campo y el Valencia marcando las reglas del juego. Ésa era la consigna: no dejarse intimidar por el ambiente y por el empuje del rival, un equipo de raza con una tarjeta temible esta temporada como local. El Valencia no sólo protegió con un orden perfecto su área en los primeros minutos, si no que saltó a la plaza a imponer su jerarquía. En su primera aproximación a la portería rival, el equipo de Emery estuvo a punto de silenciar el Luigi Ferrari. Villa recibió en el área y tras recortar a dos defensas dirigió el chut al primer palo, donde apareció Scarpi. El portero italiano tuvo más trabajo que Moyà en la primera parte. Minutos después despejó otro lanzamiento del Guaje, beneficiado, como siempre, del dinamismo con el que su equipo encaró a los defensas rivales.
Al igual que otros equipos del calcio, el Génova ha recuperado la figura del líbero, posición que ocupa el ex valencianista Moretti. El italiano tuvo que trabajar a fondo para ordenar a sus compañeros, especialmente por la derecha, donde la finta de Joaquín puso en serios apuros a Boccheti. La labor de Moretti no se limitó, sin embargo, a llenar el espacio por delante de los dos centrales. Se pegó a Villa a la hora de fijar las marcas, y le acotó con éxito el recorrido del Guaje durante casi toda la noche.
El Valencia generó su control del partido desde el medio campo, donde Albelda y Marchena mantuvieron a raya el poder creativo del Génova, un factor clave para evitar que explote su marcado esquema ofensivo, rematado por tres delanteros. Oxigenado por los movimientos de Banega, el juego del Valencia era muy superior.
Superado la mitad del primer tiempo, el partido entró en una fase ruda, lo que siempre es una excelente noticia para los equipos agresivos, como el Génova, que suelen sacar renta al desorden en el campo. El Valencia no lo permitió. Ni las malas noticias de la victoria del Lille sobre el Slavia, ni la irrupción del temible delantero Sculli -por lesión de Palladino-, ni el obligado cambio de Maduro por Marchena, debilitaron los cimientos del Valencia, que se mantuvo firme en el campo. La cara de Albelda, con un "huevo" en la cara tras una patada de Sculli, reflejaba la situación de la batalla. El Génova, obligado a jugar al pase largo, sólo dio entonces un par de sustos, sin consecuencias para la línea de flotación del Valencia.
La situación del grupo y el miedo latente a un gol del Génova aumentó irremediablemente la emoción en el epílogo del primer tiempo. Ese era el momento, hizo saber Emery a sus jugadores desde el banquillo, para dar un golpe sobre la mesa. A una inmejorable ocasión de Joaquín, que cruzó demasiado el balón ante la salida del portero, le sucedió el gol que allanó el camino de los treintaidosavos de final al Valencia. Fue un golpe perfecto: en el momento justo y antes de la supuesta salida supersónica del rival tras el descanso. El gol llegó en una acción atípica: Bruno remató de espaldas, con la cabeza, un lanzamiento de falta de Joaquín, y el balón entró rozando el larguero ante la inútil estirada del portero.
El partido pedía un suceso inesperado para el Génova y eso ocurrió a los cinco minutos de la reanudación. Hernán Crespo se encontró con el balón en sus pies, solo ante Moyà, tras un cabezazo de Moretti desde el medio campo, Un regalo que el sempiterno delantero argentino no desperdició y que encendió, de nuevo, los ánimos de la febril grada genovesa.
De repente, un gol volvía a separar al Valencia de la eliminación. Con fuerzas renovadas, el Génova ganó metros y se apoderó de la pelota en el medio campo. Juric, inédito hasta entonces, comenzó a administrar la pelota; a Bruno se le multiplicó el trabajo ante el renacido Palacios y Rossi se fue a la búsqueda de Crespo, esperando como un poseso la llegada de la pelota. Un acoso al que respondieron Alexis y David Navarro con entereza.
Controlado el partido por el Génova y anulada cualquier salida al contragolpe, el Valencia quedó contra las cuerdas. Advertido de la situación, Emery dio entrada a Pablo Hernández en busca de un revulsivo. La fórmula dio resultado durante unos cuantos minutos. Y, después, el centrocampista ofreció un pase magistral a Joaquín, que recibió un claro empujón cuando encaraba el portero. El árbitro pitó penalti y Villa, delantero infalible, lanzó la pelota fuera.
El falló de Villa reimpulsó, de nuevo, los ánimos de la afición del Génova, que esperaba un ataque titánico de sus futbolistas sobre el área de Moyà en los últimos minutos. Fue sólo una ilusión pasajera. El Valencia cerró todas las entradas, Emery ganó tiempo -por fin- con el tercer cambio y Villa fue redimido del error en el penalti con un regalo de Scarpi, un amigo.
Ficha
génova. Scarpi, Biava, Moretti, Bocchetti, Rossi, Criscito, Zapater (Floccari, m. 82), Juric, Palacio, Crespo y Palladino (Sculli, m. 29). Valencia CF. Moyá, Miguel, Alexis, Navarro, Bruno, Marchena (Maduro, m. 33), Albelda, Joaquín (Jordi Alba, m. 90+), Banega, Mata (Pablo, m. 78) y Villa. Goles. 0-1, min.: 45: Bruno. 1-1, min.: 51: Crespo. 1-2, min.: 90: Villa.?a ÁRBITRO: Allan Kelly (IRL) TA T. amarillas: Juric, Bochetti, Sculli, Villa, Albelda, Banega y Bruno. e Estadio: Partido de la sexta y última jornada del Grupo B de la Liga Europa disputado en el estadio Luigi Ferraris de Génova ante casi 40.000 espectadores.