AMPARO BARBETA
VALENCIA
La Navidad es una fecha diferente. Y más, para los futbolistas que habitualmente están lejos de sus familias. Es el momento de volver a casa, de reencontrarse con los suyos, exprimir el tiempo y disfrutar de la familiaridad de unos días que rompen con la monotonía habitual. También, por qué no, es la ocasión perfecta para darse un respiro y saltarse la dieta. Así, por ejemplo, Rubén Baraja se encuentra en Valladolid donde tiene previsto reunirse con sus padres y hermanos y, el día 25 , disfrutar con el cordero asado que cocina su madre regado con un buen vino. Manjar que, por cierto, cena Juan Mata en Nochebuena. Y casi tan tradicional como celebrar ese día, es para Baraja llamar la víspera por teléfono a sus amigos y allegados. «Nada de SMS, ese es un sistema muy frío», afirma el jugador que, desde que la familia se ha ampliado, sólo regala a quién le toca en el amigo invisible.
Sí reparte regalos a diestro y siniestro, David Villa. «Me encanta regalar y sorprender», confiesa el jugador que descansa en Tuilla (Asturias). Al contrario que el resto, el delantero celebra junto a su familia la Nochebuena y la Navidad en un restaurante. «Antes cocinaba mi madre, pero ahora somos muchos y nos reunimos en un restaurante», cuenta el jugador para el que «regresar a casa es el mejor premio». ¿Algo especial? «Mi cuñado se viste de Papa Noel y es quién sorprende a las niñas, porque en mi familia son todo niñas. Es un momento bonito», sostiene el goleador al que le «encanta» felicitar las Navidades y el Año Nuevo a través de SMS. Muy cerquita de él, en Oviedo, descansa Juan Mata.
También es dadivoso David Silva. El canario que se recrea en Arguineguín junto a su familia paterna, entregará el jueves por la noche, tras darse un festín gastronómico —compuesto por gambas, pescado, carne y «papas arrugas»—, regalos a sus padres, hermanos y abuelos. «Me gusta más regalar que me regalen», afirma tras confesar que para él los regalos son una inversión. El canario, entre felicitación y felicitación telefoneará a Alexis, su mejor amigo, que pasa estos días en Málaga junto a sus padres. A Maduro, probablemente, le enviará un SMS. El holandés, en Amsterdam, aprovecha para «desconectar» y reencontrarse con familiares y amigos. Como cada año, el holandés cenará en Nochebuena un plato típico caribeño de jamón y pollo —así recuerda su madre sus raíces— y comerá en Navidad «carne, mucha carne» . El central, avanza, que enviará «muchos más de cien mensajitos» de móvil y agasajará a sus padres y a sus dos hermanos «con un montón de regalos», como por ejemplo, un álbum de fotos.
A César, que se encuentra en Coria (Cáceres) en estas fechas le entra nostalgia al recordar a sus familiares desaparecidos aunque son sus hijos los que le ayudan a sobreponerse. «En estas circunstancias, los niños son terapéuticos», reconoce, mientras Zigic que pasa en Serbia las minivacaciones no celebra la Navidad porque es ortodoxo.
En Lisboa descansan Manuel Fernandes y Miguel Brito, mientras Ever Banega se encuentra en Rosario en Argentina y Miku en Caracas en Venezuela. El capitán Carlos Marchena pasa estos días en Sevilla y Joaquín Sánchez en el Puerto de Santa María en Cádiz
David Albelda, que en breve será papá, se queda en Valencia, así como David Navarro y Vicente Rodriguez, mientras que en Benicàssim desconecta Pablo Hernández y Ángel Dealbert en Benlloch (Castellón).
Y es que, como el tradicional y repetitivo anuncio de turrones El Almendro, vuelven a casa por Navidad.