AMPARO BARBETA VALENCIA
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Dos monstruos cara a cara. Objetivo: devorarse. Y sin piedad. Arranca la 33ª Copa del América. Un reto en estado puro. Defensor frente a aspirante. Tecnología e ingeniería suiza contra investigación estadounidense. Un catamarán frente a un trimarán. Alinghi contra Oracle. Y como escenario, la costa valenciana. Tres años después, la dársena abandona su letargo para acoger la edición más enmarañada de la Copa del América. Y posiblemente, la más triste. La que ha provocado el desencanto de los más fieles.
Si en 2007 fueron doce los equipos que lucharon para destronar a Alinghi, ahora el equipo suizo sólo tiene un contrincante. Si en la 32ª, la Copa llegó precedida por trece Actos que la engrandecieron aún más, ahora llega sin prolegómenos. Deportivos. El conflicto legal en el que Alinghi y Oracle se enzarzaron en agosto 2007 acaba ahora. En el agua. Tal como obliga el documento fundacional de la regata, el "Deed of Gift". Ganará el mejor de tres regatas. Los dos equipos, como si fuera un combate, se pelearan en un mismo ring. Y sólo uno levantará la Jarra de las Cien Guineas, el trofeo más antiguo del mundo.
Desafío tecnológico
La 33ª Copa del América supone el mayor desafío tecnológico en la historia de este deporte. Alinghi y BMW Oracle han invertido decenas de millones de euros en la investigación y construcción de dos embarcaciones únicas. Estéticamente bellísimas, deportivamente inigualables. Y es que, en la Copa del América, la fusión entre vanguardia y tradición es perfecta. Basta echar un vistazo. Los dos barcos más avanzados del mundo navegarán bajo las antiquísimas normas que establece el "Deed of Gift", el texto fundacional de la prueba. Así, BMW Oracle, Challenger of Record (desafiador), es quién ha elegido el tipo de barco y Alinghi, en teoría, el lugar -en este caso, el derecho se ha visto usurpado ya que ha sido una jueza quien ha dictado el escenario-. Con este derecho adquirido, BMWOracle apostó por un duelo de multicascos de 90 pies (28 metros) de eslora por 90 de manga. Medidas que, como se podrá comprobar en el mar, cada uno de los equipos ha desarrollado y evolucionado de forma muy diferente. Y es que, no hay límites. Los barcos son una loa a la investigación y progreso, es más, se considera que cada uno de los barcos abandera la vanguardia del país, de ahí que se exija que se construyan íntegramente en el país que representan.
Medidas fuera de lógica
Alinghi ha diseñado y construido un gigantesco catamarán con una base que equivale a dos pistas de tenis, un mástil tan alto como un edificio de 17 plantas (58 metros) y el "gennaker" (vela en forma de globo) más grande del mundo, con una superficie de 1.100 metros cuadrados.
BMW Oracle, por su parte, cree que con un trimarán con una vela rígida tan alta como el Miguelete podrá conquistar el "santo grial del mar". Además, en todo un guiño al futuro, la Federación Internacional de la Vela permitió al equipo suizo instalar un motor en el barco con el fin de izar y arriar las velas, un mecanismo jamás empleado en la Copa América. Oracle, obvio, se benefició de la medida y también incorporó un motor a su trimarán.
Ahora ha llegado el momento de comprobar cómo se desenvuelven estos dos monstruos y cómo los manejan sus tripulaciones. Abordo de Alinghi y Oracle navegarán los mejores regatistas del mundo -entre ellos el navegante catalán Joan Vila, que repite con Alinghi-. ¿Pero será esto suficiente? Al menos, uno de los multimillonarios propietarios sonreirá. Esta edición, al margen de otras muchas cosas, dejará huella por reverdecer la esencia de la Copa: sanar el orgullo herido.
Ernesto Bertarelli y Larry Ellison, propietarios de Alinghi y Oracle, protagonizan desde agosto de 2007 un duelo de egos y soberbia, aunque a diferencia de hacerlo compitiendo como lo hacían sus predecesores, han cambiado los barcos y el agua, por las togas y los tribunales. Hasta hoy. Ahora, y por primera vez en demasiado tiempo, los dos multicascos se miraran de frente en el mar. Escenario que nunca debió relegarse a un segundo plano. ¿Quién devorará a quién?