A. BARBETA VALENCIA
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Un compás de espera en medio de tanto litigio, dimes y diretes. Un juez decidió que la 33ª Copa del América fuera un duelo a dos, y una jueza validará o no la competición cuando ésta ya tenga ganador. La 33ª Copa del América, que hoy arranca, es atípica se mire por donde se mire. Y es que, puede haber un ganador en el agua y otro en los tribunales. ¿Y por qué se ha llegado a este extremo? ¿por qué una regata con sólo dos protagonistas? ¿tan imposible ha sido encontrar una solución? Es difícil explicar todo lo que está ocurriendo sin detenerse en dos figuras: Ernesto Bertarelli y Larry Ellison. Y sólo una palabra define la relación entre ambos: odio. Suizo y estadounidense no se pueden ni ver y, como propietarios de sus respectivos equipos, no han dado su brazo a torcer en ninguna de las polémicas en las que se han enzarzado. Los dos quieren ganar la Copa. Como sea. Y el egocentrismo de cada uno de ellos les ha impedido ceder por el bien de la competición. Pero un hecho es evidente: Bertarelli ya tiene dos copas y Ellison, ninguna.
El derecho del ganador
Han pasado 960 dias desde que Alinghi ganara la 32ª edición y con ello el derecho a organizar la 33ª. Y ahí arrancó el problema. El "Deef of Gift", es decir, el reglamento de la competición, establece que el ganador de la prueba es quien decide quién le reta y junto a él tiene que redactar el Protocolo de la siguiente edición -challenger of record- . Alinghi eligió y aceptó al Club Náutico Español. ¿El problema? Se trataba de un club creado ex profeso para ello y que, por tanto, no cumplía con un requisitos básico como era el de funcionar. Polémica. Así, mientras por lo "bajini" los participantes de la 32ª edición se dedicaban a criticar la elección por considerar que se trataba de una "sucia" maniobra de Alinghi para poder manipular y controlar la 33 edición, el Golden Gate Yacht club -equipo que representa a BMW Oracle- presentó una denuncia en Nueva York en la que impugnaba la validez del Club Náutico Español y se proponía como challenger of record. Y arrancaba el problema.
Quince demandas
Este inicio judicial tuvo su continuidad con quince demandas -nueve ante los tribunales y seis frente al "jury"- y sus respectivas apelaciones que, de forma indistinta, fueron validando las exigencias de unos y otros.
Tras varios meses de conflicto y diferentes jueces implicados, el tribunal determinó que el Náutico español, al que representaba el Desafío Español, no era válido como "challenger of récord", y se designó al BMW-Oracle como primer desafío inscrito. Igualmente, se estableció que la competición sería un duelo al mejor de tres regatas en multicascos entre Alinghi y BMW-Oracle y que la fecha de celebración sería febrero de 2010. Ras al Jaima, por designación de Alinghi, se convertía en la sede, pero el contacto con Valencia se mantenía. Pero, para seguir la dinámica, a cada confirmación se le encadenaba una demanda. Así, la incertidumbre iba en aumento. No se podía planificar nada. Nada se concretaba. Todo era una incógnita.
A finales del 2008, el proceso legal dio un giro total. Alinghi reactivó la competición, anunció un nuevo calendario, un nuevo plazo de inscripción de equipos y las reglas. Casi una veintena de equipos se inscribieron para celebrar una competición en 2010. De nuevo, y en paralelo al litigio, emergía el nombre de Valencia. Así, Alinghi llegó a decir que Valencia sería la sede con independencia de lo que dijeran los tribunales. Incluso la ciudad acordó y presentó la celebración de prerregatas, fuera o no a celebrarse una competición convencional.
Pero en abril de 2009, los jueces dieron el espaldarazo definitivo al equipo estadounidense -la 33 edición sería un duelo con Alinghi- y Valencia anuló su contrato para celebrar regatas previas en sus aguas. Las desavenencias entre suizos y estadounidenses obligaron al tribunal a elegir la fecha de la regata -febrero de 2010- y cuando Alinghi eligió como sede Ras Al Jaima, el BMW-Oracle consideró que era ilegal e insegura y reclamó que la competición volviera a Valencia. Pese a sus reticencias iniciales, Alinghi, que propuso como sede alternativa la costa este de Australia, en el hemisferio sur, para competir bajo las normas Deed of Gift, y que insistió ante la División de Apelación en retrasar la regata a mayo y regresar Ras Al Jaima, acató la decisión judicial.
Y en Valencia empezó a engrasarse la maquinaria que hoy, si el viento lo permite, se pone en marcha.