Gerard Sánchez
valencia
La ola, cánticos de todo tipo, cinco gritos de «gol», cohetes, aplausos, sonrisas y miradas de complicidad se disfrutaron ayer en un Ciutat de Valencia que vivió una de las tardes más memorables de los últimos tiempos en la que el Levante UD logró una goleada que sirve para encadenar once partidos sin perder y para ver los campos de la Liga Adelante un poco más cerca.
Todavía había más de uno tirando cohetes falleros a las puertas del Ciutat de Valencia cuando Javi Guerra se deshizo de dos rivales en banda derecha para centrar un balón que Rubén controló de espalda a portería y se revolvió para rematar, sin dejar caer el esférico, y lograr uno de los goles más bonitos de la temporada. Dos minutos después, los protagonistas se intercambiaban los papeles. Juanlu centraba para Guerra, pero el punta, sólo ante el portero, disparaba muy alto.
Tras el tanto, minutos sin un dominador claro, aunque con un Levante UD más seguro de sí mismo que, bien posicionado atrás, esperaba al rival sin perder la verticalidad en ataque. Por su parte, hombres como José Mari, Walter o Redondo intentaban poner en apuros a una zaga local donde Héctor Rodas y el incombustible Ballesteros mostraban la fortaleza que les caracteriza.
En el minuto 21 Rubén tuvo el dos a cero en sus botas con un disparo, tras rechace de otro de Javi guerra, que pegó en un defensa y se marchó alto por muy poco. El Levante llegaba a la contra gracias a los robos en el medio del campo y obligaba a correr a toda velocidad a un Nàstic que en el 29´ veía como Rubén pasaba entre líneas a Juanlu quien remataba raso y algo flojo desde dentro del área y marcaba ante la pasividad del portero rival. Los jugadores del Levante estaban dispuestos a agotar el presupuesto en tracas de la afición y tan sólo tres minutos después Guerra y Pina toreaban a cinco rivales para acabar con un remate de éste último que se coló raso en la portería. Pero la cosa no acababa ahí. En el minuto 36 Javi Guerra contribuía al éxtasis local con un nuevo tanto que convertía a las gradas en una fiesta y, lo que es más importante, en una sensación de tranquilidad que era casi inédita en el Ciutat.
Seis a cero y ovación
El técnico visitante, Luis César Sampedro, que ayer debutaba en sustitución del valenciano César Ferrando, hacía un triple cambio para iniciar la segunda parte con esperanza de recortar distancias, aunque era Rubén el que generaba el primer peligro con una jugada en la que se iba por velocidad y picaba un balón que apunto estuvo de entrar a portería.
Un cabezazo de Javi Guerra servía para poner de manifiesto que todavía había hambre de gol y la lesión de Pina recordaba que este equipo no se libra de uno de sus problemas habituales. No obstante, ayer era el día en que la moneda caía de cara y por eso tras un disparo al larguero del Nàstic llegó el quinto gol de la tarde obra del recién incorporado Xisco Muñoz que desató la ola en la grada y los gritos de «Levante, Levante» de una afición que, ahora con razón, se atreve a soñar con el ascenso en el año del centenario.
Quedaban 20 minutos y aún hubo tiempo de ver dos goles anulados, una ovación a Rubén, la puntilla a botas de un Rafa Jordà que también se quería sumar a la fiesta, el gol del honor del Nàstic con un disparo lejano de Álex Cruz y, como no, otra ovación, ahora general, para un equipo que ayer la merecía de una grada que acabó gritando «otro, otro».