Elogio de la locura

El Valencia se clasifica para cuartos de final de la Liga Europa tras empatar a 4 goles contra el Werder Bremen Partido descomunal de Villa, con tres goles, de Silva, con tres asistencias, y de César, que realiza intervenciones milagrosas

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Emery y todo el banquillo, con Villa exhausto en el suelo, celebran el pase del Valencia a cuartos tras el definitivo empate.
Emery y todo el banquillo, con Villa exhausto en el suelo, celebran el pase del Valencia a cuartos tras el definitivo empate.  EFE/MAURIZIO GAMBARINI
 NOTICIAS RELACIONADAS

VICENT CHILET VALENCIA El Valencia firmó ayer uno de los partidos más bellos, por anárquico y emocionante, de sus 91 años de vida, apeando al Werder Bremen de la Liga Europa en un encuentro dominado desde su inicio a fin por la locura, desbocada, rematada con un empate a 4 (que bien podría haber sido a 10) taquicárdico. Fue un envite jugado con rabia amateur, con el orgullo indomable con el que se disputan los partidos en la calle y que no acaban hasta el anochecer, cuando con las rodillas peladas, ya no se distingue la pelota. Desde luego, la igualada no se recordará por su disciplina táctica. Para los teóricos fue toda una pesadilla. Anoche en Bremen se abolieron todos los dogmas. En ese intercambio frenético de golpes el Valencia, con César, Silva y Villa (con tres goles con un hombro maltrecho) descomunales, siempre fue por delante en el marcador, salió finalmente airoso. Enfrente tenía a un rival que jamás se rindió. Cara a cara hubo dos equipos simétricos en todas sus asimetrías. Completamente nulos en defensa y exuberantes en ataque. La clasificación, además, tiene su parte de justicia poética. Ante el Werder Bremen, hace seis años, comenzó la decadencia del mejor Valencia de la historia, metaforizada con la interminable lesión de Vicente. El pase a cuartos de final también es una suerte de venganza contra todas las calamidades sufridas ante equipos alemanes.
A partir de ahora, recordar la tanda de penaltis de la final de Champions en 2001, o el 7-0 de Karlsruher en 1993, no tendrá el mismo sabor amargo tras el choque de ayer. Una clasificación que, detrás de la euforia, deja otra reflexión calmada. En las eliminatorias siguientes, el Valencia deberá gestionar mejor sus rentas favorables en el marcador si quiere aspirar a llegar a la final de Hamburgo.
El encuentro arrancó con un ritmo trepidante, sin tregua, sin noticia alguna de resistencia en el centro del campo de los dos contendientes, que apenas cometían faltas. En medio de ese caos de ida y vuelta emergió la clarividencia de Silva, autor de tres de las asistencias con las que el Valencia aparentemente cerraba la eliminatoria, y la voracidad de Villa, el mejor ariete. Corría el minuto 2 cuando el mediapunta grancanario aprovechó un rechace de Mertesacker para entregarle un gol servido a Villa, que cruzó a placer ante la salida a la desesperada de Wiese. El tanto en contra obligó al Werder Bremen a adelantar líneas. Un chollo para el Valencia, que superó en velocidad, una y otra vez, a Naldo y Mertesacker, centrales tan altos (1'98 metros cada uno) como lentos. Wiese, con el pie, aplazó la llegada del segundo tanto tras un disparo de Villa. Al cuarto de hora llegaría el tanto que encarrilaba la eliminatoria. De nuevo Silva sirvió un estupendo pase al desmarque de Mata, que resolvió sin problemas.
A pesar de lo bien que se ponía la eliminatoria -el Werder Bremen tenía que marcar 3 goles- el partido valencianista no era redondo. Los visitantes no gestionaban el resultado favorable ni lograban dormir la posesión de la pelota. El conjunto de Emery se dejaba sorprender por la talentosa tripleta de mediapuntas -Hunt, Marko Marin y Ozil-, que hizo sangrar la banda derecha del imprevisible Miguel, que tuvo una de esas tardes, tan suyas, llenas de despistes. César, fiel al catecismo valencianista, sacó varias manos salvadoras e incluso Dealbert desvió un gol bajo palos. Pizarro, punta de lanza del Werder, armaba sus remates con una facilidad pasmosa. Thomas Schaaf, técnico alemán, no esperó y en el minuto 21 ya optó por la épica. Retiró a un mediocentro, Borowski, para dar entrada a un delantero como Almeida. Toda elección por la heroicidad lleva implícita una buena dosis de insensatez. Algunas veces, como en el penalti que el checo Panenka patentó en la final de la Eurocopa del 72, salen bien. En la mayoría de ocasiones, en cambio, asumir tal riesgo lleva al precipicio. El Werder Bremen atacaba prácticamente con cinco efectivos y acumuló muchas ocasiones. Almeida, muy pronto, a los cuatro minutos de su ingreso, recortaría distancias. El Weserstadion rugía pensando en la remontada, pero el Valencia contaba con un hermoso latifundio para volver a sentenciar a la contra. Joaquín erró una vaselina pero, al filo del descanso, en una combinación de tiralíneas entre Mata y Silva, Villa fusiló a Wiese.

Asedio y sufrimiento
La eliminatoria, esta vez sí, parecía finalmente cerrada. El Werder Bremen, no obstante, obsequió al Valencia con otros exigentes 45 minutos en la segunda mitad. Emery quiso reforzar la zaga con un cambio táctico, bajando a Maduro a la línea de centrales y dejando a Jordi Alba y Miguel como laterales largos, además de arropar a Baraja con la entrada de Fernandes por Joaquín. César desvió acrobáticamente un cabezazo de Naldo. El 5-4-1 no trajo buenos resultados. En cinco minutos el cruce se ponía de nuevo patas arriba. Primero porque Frings transformaba el 2-3 después de un penalti discutible de Jordi Alba. Y más tarde con el tanto de Marko Marin, cuyo chut fue desviado a gol por Silva. El Werder Bremen, con media hora por delante, estaba a un gol de culminar la remontada. Sin tiempo para asimilar la congoja, de nuevo Villa, quién si no, el delantero más completo del mundo junto a Rooney, ejecutó otro contragolpe de libro para desnivelar de nuevo la balanza.
El partido se encaminaba a un final tranquilo, pero ni con ese nuevo mazazo se rindió el Bremen. Schaaf colocó al último delantero que le quedaba en el banquillo, Rosenberg. El Werder asedió colgando balones a la olla y Pizarro empataría con un cabezazo. Los diez minutos restantes duraron un par de siglos. Diez minutos para valientes. El Bremen atacó con toda su rabia, el Valencia, todo corazón sin templanza, se vació en defensa y despejó los balones como pudo, hasta lograr el empate más apoteósico que jamás haya vivido.

COMPARTIR
 

carrusel de fútbol

la liga española
Valencia CF
Sitúate en el mapa mundial de valencianistas
JUEGA AL CHEXPERTO
W. Bremen-Valencia
» Acierta el resultado y la alineación
  » Reglas » Palmarés
  » Calendario
 
formula-1  
Vive la emoción del Mundial de Fórmula 1 y sigue a Fernando Alonso en Ferrari. Noticias, Calendario F1, pilotos, circuitos...
  CONÓZCANOS:  Contacte |  Atención al lector (edición impresa) |  CONÓZCANOS |  LOCALIZACIÓN |  CLUB DIARIO LEVANTE |  POLITICA MEDIOAMBIENTAL     PUBLICIDAD:  TARIFAS  
Levante-emv.com y Levante-EMV son un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de Levante-emv.com. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad