GERARD S. FERRANDO VALENCIA
El temor del protagonismo de Pino Zamorano estaba en el ambiente ya antes del partido y, tras una primera mitad tan discreta como la que hizo el Levante, pasó a un primer plano en la segunda para tumbar las ilusiones levantinistas, con la incomprensible expulsión a Ballesteros y la ausencia de la misma a Rivas en la jugada anterior cuando cometió un penalti que el árbitro sí señaló pero no enseñó la correspondiente tarjeta al jugador que hubiera sido la segunda. Es más, el encuentro empezó con ocho minutos de retraso porque al colegiado no le parecía correcta la equipación del Levante UD ni la del jugador de la Real Sociedad, Carlos Bueno.
Ya en el partido, los donostiarras triangulaban muy bien desde el principio y buscaban el mejor pase para generar peligro, aunque la buena colocación de los visitantes impedía que llegaran a intimidar. García Plaza, en su línea, no paraba de dar instrucciones viendo que su equipo estaba pasando apuros en los primeros minutos y la verdad es que esa fue la constante durante toda una primera mitad donde el Levante no se sintió cómodo.
La consigna era aguantar este temprano empuje de un equipo y una afición que no concibe no estar en Primera la próxima temporada. Así, los hombres de Luis García Plaza, que por cierto eran los mismos que golearon por seis a uno al Nàstic, se anticipaban bien a las jugadas y robaban el balón justo antes de que entrara en la zona más delicada. A esas alturas, quedaba cada vez más claro que la principal nota negativa para los levantinistas era la efimeridad del balón en sus pies.
Apenas pasaban del centro del campo los pases perdían precisión y así la iniciativa volvía quedar en manos del animoso equipo local. Tanto que en el minuto 30 Xabi Prieto, uno de los más incisivos, centraba un gran balón para que Bueno marcara de cabeza y consiguiera su octavo tanto en Liga Adelante.
En la siguiente jugada, el Levante UD pisaba por primera vez el área aunque la internada de Cendrós no tenía mayores consecuencias. Luego, pudo empatar con un centro de Juanlu que se le escapó a Bravo y que, tras no llegar Jorge Pina, le cayó a las botas de Javi Guerra cuyo disparo se estrelló en una poblada defensa.
De ahí al final del primer periodo, mucha contención en el centro del campo salvo en los últimos suspiros donde la Real intentó sentenciar sin fortuna pero disfrutando de dos córners que contribuían a mantener la sensación de agobio en los visitantes. García Plaza no hacía cambios al descanso y así el Levante salía con el mismo sistema, aunque con algo más de atrevimiento y la prueba fue el buen disparo de Rubén en el segundo minuto. Luego, para intentar buscar mayor mordiente arriba y más pelea con la corpulenta defensa de la Real, el técnico visitante daba entrada a Rafa Jordà por Javi Guerra.
Empate y desesperación
La Real no quería dejarse sorprender y seguía generando ocasiones como la que protagonizó Griezmann por banda izquierda y acabó con disparo de Aranburu en la frontal que se estrelló en Ballesteros. Luego, Xisco Nadal intentaba responder pero no conseguía rematar cómodo dentro del área. A todo eso, García Plaza agotaba los cambios dando entrada a Samuel por Iborra. El propio Samuel sería el protagonista poco después cuando lanzó un penalti a las manos del portero. Afortunadamente, el pícaro Juanlu estaba ahí para coger el rechace y empatar un partido que hasta entonces se veía difícil.
Pino Zamorano se complicaba la vida no sólo al pitar la pena máxima sino con la expulsión posterior a un Ballesteros que no se lo creía ya que le sacó la primera amarilla por un codazo y la segunda por una supuesta protesta en la misma jugada. Es más, poco después expulsó a García Plaza quien se lo tomó con filosofía. Cuando ya parecía que el partido iba a quedar en empate, Prieto volvía a inventarse un centro magistral de rosca que Ansotegui remataba de cabeza en el área pequeña sin que Manu pudiera hacer nada. El marcador no reflejaba lo visto, sobretodo en la segunda mitad, y menos aún cuando David Zurutuza cogía un balón en la frontal y remataba para conseguir el tercero y acabar de hundir a un Levante que mereció algo más en este duelo.