ALBERTO SOLDADO
El seleccionador Pigat ofrecía ayer la lista definitiva de los 22 jugadores y jugadoras valencianas que disputarán el Europilota en sus distintas modalidades. Lo hizo de manera solemne, como solemne es el momento en el que un joven de Benidorm, o de Tibi, otro de Faura o Poble Nou, aquel de Alfara del Patriarca o Moncofa, y otros de tantos y tantos pueblos valencianos oye su nombre entre los elegidos. Ese muchacho que, de la mano del padre y del abuelo acudía a la calle de juego a disfrutar con los saques y los restos; o aquél que, en el día más grande de la historia del trinquete valenciano, lloraba de emoción viendo los lloros de alegría de una afición enloquecida con su padre, ha notado esta mañana la punzada de sentirse un privilegiado. Van a luchar, noblemente, por el triunfo valenciano en la más grande competición que conocieron los tiempos.
Torneo para la historia
Los jóvenes pelotaris valencianos se convierten en generadores que excavan en el pozo de la Historia para rescatar en pleno siglo XXI el viejo juego de los griegos, quien sabe si de los egipcios; seguro que el de las legiones romanas que en sus tiempos de ocio disfrutarían lanzando pelotas al viento, ganando terrenos al rival y marcando las rayas conquistadas. Cuando Jan de Murla saque junto al Penyal de Calp revivirá el retrato de los grandes sacadores que a lo largo de las costas del Mare Nostrum, transportaron este deporte desde las costas de La Liguria o La Toscana a las de Valencia o Montpellier. Hoy, este mismo verano, pueblos perdidos de las montañas cercanas a Siena o Florencia, a Génova o Turín han disfrutado con el "quinze y ratlla", como el domingo día 12, las dos mejores selecciones europeas lo harán en la Plaza mayor valenciana. Juegan a pelota en Ciciano (La Toscana) igual, exactamente igual que lo hacen en la calle de Murla...y allí y aquí ha sobrevivido ese deporte sin saber unos de otros.Misterio antropológico. Cuando en las veredas de Samaniego de Nariño, en el sur de Colombia el joven pelotari lanza un poderoso saque, mantiene el deporte que alguien, quizás de los valles vasco-navarros, llevó hace siglos hasta allí, para fundirse con los juegos precolombinos. Y esa imagen puede repetirse en los pueblos tarascos mexicanos, o el las montañas andinas de Ecuador o Perú. Grandeza de la pelota a mano, grandeza, claro que sí, de la CIJB. Grandeza de valencianos, flamencos, valones, frisones, toscanos, piomentinos, ligures, que han sabido vertebrar con un movimiento internacional los viejos juegos perdidos en las profundidades de los tiempos, con la necesaria evolución para meterse en el futuro. Y la CIJB aglutina ya a países de Europa y de América, y llegan nuevas solicitudes de adhesión incluso desde el Pakistán.
Los valencianos se convierten en referencia mundial indiscutible de un nuevo futuro para el juego de pelota. Y desde Canadá o USA, desde Irlanda o Australia lanzan mensajes para unirse en busca de un juego común que proyecte hacia el futuro todo el bagaje histórico-cultural acumulado. Incidir en la idea de "unir en la diversidad", lema del movimiento.
Por eso, Europilota, la Ciutat, la Ceremonia Inaugural, lo vivido ayer con las recepciones oficiales de las más altas autoridades valencianas, todo es un común denominador en el proyecto de reunir jugadores y aficionados que, cada uno a su manera, sueñan con hacer grande su deporte. El Europilota unirá en tres modalidades: la clásica entre las clásicas,con nombre eufónico, valenciano: "llargues", la creada con la fusión de todos: "juego internacional" y la más sencilla y fácil de exportar: el frontón a mano, con una pared: One Wall. Y además, la propia, la jugada en el esplendoroso Trinquet de la Ciutat de la Pilota. Todo es hermoso.