Afronta esta noche el Valencia un partido clave, por más que parezca de puro trámite. Al At. Madrid ya le derrotó en Mestalla y el resultado de hoy, sea el que sea, favorable o no, no va a tener un reflejo inmediato en la clasificación. Al final del choque, gane empate o pierda, seguirá siendo tercero. Pero no se mantendrá con igual fortaleza si conquista tres puntos más, que si los pierde. No es una cuestión solamente matemática. Lo que se va a ventilar esta noche es en qué estado anímico queda el equipo. Si gana, acudirá al inmediato desafío del Camp Nou con la confianza fortalecida y respaldado porque en la eliminatoria copera tendrá mucho que ganar y poco que perder. En cambio, si cae en el Calderón, no sólo se presentará en Barcelona desconcertado y abatido, sino que su cómoda posición en la Liga estará comprometida ante el empuje con el que se ve acercarse a los principales rivales que le anteceden. El At. Madrid, que le somete al primer test de rango superior, se situaría, de vencer esta noche, en plena pelea por las plazas Champions. Y, metido ahí, es un rival temible. Desde que lo cogió el Cholo Simeone, lleva una trayectoria impecable y no mira pelo. «¡A la mierda el balón!», les dijo el nuevo técnico a sus jugadores, tratando de inculcarles su espíritu práctico. Una filosofía que a larga no da rendimiento pero, a corto plazo, resulta demoledora. Ojo. Frente a esa determinación en estado de euforia que es el Atleti, el Valencia se presenta medroso, titubeante e indefinido. En Liga ha sumado tan solo 4 de los 16 últimos puntos que ha disputado. En Copa eliminó al único rival de fuste que ha tenido enfrente, el Sevilla, por el valor doble de los goles marcados fuera de casa.
Ahora, la resolución de las tablas ante el Barça, dependerá, en gran medida, de cómo ventile este envite del Manzanares. Y, ojo, porque a continuación llega de nuevo el Barça, asoman el Sevilla y el Athletic, renace la competición europea... El de esta noche, es un partido de calado porque, para lo bueno o lo malo, marcará tendencia.