Levante UD

Orriols viaja en el tiempo

El Levante UD sufre una dolorosa derrota en el descuento, como en sus peores tiempos, gracias a un gol de Piti

04.11.2013 | 08:21
Orriols viaja en el tiempo

Hace ya un tiempo, afortunadamente, el Levante UD convertía los finales de partido ante su afición en un drama. Como si necesitara imponerse una penitencia para retroalimentar su leyenda de equipo pobre, víctima de las desdichas del fútbol. «Somos unos desgraciados», se repetían sus aficionados semana sí, semana no. Aquella época quedó ya absolutamente superada, pero de vez en cuando el destino se encarga de recordarle aquellos disgustos que dejaban a sus seguidores abatidos para toda la semana. Ayer fue un día de esos en Orriols. Tras habar fallado un penalti en el primer tiempo, y tras haberse entregado todo el segundo tiempo a la búsqueda de la victoria, con un juego superior sobre su rival, un gol de última hora del Granada silenció el Ciutat de València. Fue en el descuento, al saque de una falta, cuando Piti envió la pelota a la escuadra. Un golpe directo al corazón de los levantinistas que, afortunadamente, ahora encajan desde otra posición. Llevan cuatro años en Primera, el equipo está en la parte alta, y queda toda la temporada por delante. Pero hizo daño.



Pasado el cuarto de hora, la imagen de Caparrós en la banda, dibujando aspavientos, reflejaba la realidad del partido. Salvo contadas emociones, el primer tiempo resultó soporífero. Un auténtico horror, sólo roto por la emoción de un penalti que el equipo azulgrana cobró a su favor. Una acción provocada por la genialidad de El Zhar quien, tras acceder al área con la frivolidad de un «caño» al defensa, cayó al suelo derribado suavemente. Suficiente para que el árbitro señalara la pena máxima, desaprovechada por el marroquí ante el portero Roberto. Eso, un par de carreras de Rubén, otra de Buonanotte y un disparo de cada equipo entre los tres palos fueron los únicos motivos que levantaron ayer a la gente de Orriols de sus asientos. Un aburrimiento.
Es lo que tiene el celo de dos equipos en guardar su portería por encima de todo. En protegerse antes de lanzarse a alguna aventura. Por supuesto, todo está justificado. Dos Pulgarcitos como Levante UD y Granada no están obligados a ser brillantes. No tienen nóminas para ello. Lo primero es lo primero. Eso sí, que nadie se acompleje. Salvo los tres «grandes», el resto de equipos de la categoría juegan un fútbol muy plano. Se compite al máximo, pero hoy está asumido que la Liga es una milonga.
El descaro de Rubén, el futbolista que más pisó el área del Granada, y el de otro bajito, el rival Buonanotte, animaron el partido antes del descanso. Fue pitar Clos Gómez el intermedio, y un apagón eléctrico dejó a oscuras el Ciutat de València. Pese al pobre espectáculo, nadie quiso irse a casa.
El partido se reanudó diez minutos tarde con otros bríos. El Levante UD cambió de cara y se enchufó al partido. Atacó entonces con una decisión firme, sin olvidar la defensa de su portería. Con Ivanschitz en el campo, el grupo de Caparrós dio un paso al frente. Rubén verticalizó el juego y los centrocampistas se sumaron a las segundas jugadas. Roberto evitó tres goles porque el Levante UD, ahora sí, encontró la forma de terminar sus jugadas. Mediado el segundo tiempo, el partido había alcanzado su punto más emotivo. Nada que ver con aquel desesperante primer tiempo. Orriols tuvo tiempo de premiar a su portero, el mejor en mucho tiempo que ha pasado por Orriols, en otra parada acrobática. Fue en una de las únicas aproximaciones del Granada, casi rendido en el último tramo del partido. Hasta que Piti sacó el máximo provecho a una falta, que Keylor estuvo a punto de parar. Orriols enmudeció.Las caras de los más viejos del lugar eran un poema. «Otra vez, no».

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