15 de septiembre de 2015
15.09.2015
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José Luis López sube su oferta por Pelayo, que Amorós ve insuficiente

El empresario alcanza el precio de tasación de 2009, que asciende a 670.000 euros, pero no convence

15.09.2015 | 00:03

José Luis López ha recibido otro «no» por respuesta a la última oferta realizada para adquirir el Trinquet de Pelayo, que ascendía a 670.000 euros. Y tras otra negativa, la situación vuelve a enquistarse, con la Generalitat vigilante. En los últimos meses, López ha ido aumentando su oferta, pasando de los 400.000 euros iniciales hasta alcanzar el precio de tasación a fecha de 2009, pero la respuesta sigue siendo negativa. Al empresario valenciano le gustaría que Jaime Amorós, propietario del recinto, ponga una cifra de venta por el trinquet, aunque él sigue empeñado en la idea de arrendar el recinto, antes que venderlo esgrimiendo razones sentimentales.

«El precio de tasación „cifrado en 670.000 euros„ es un punto a partir del cual se puede empezar a hablar. Los aplazamientos de pago, además, deben estar sujetos al interés que atribuye del Ministerio de Economía y Hacienda para los pagos en diferido», aseguró ayer Amorós al diario Levante-EMV. Cada una de las partes está jugando sus bazas en una negociación que parece eternizarse ya que el propietario no tiene una necesidad económica para desprenderse del local, de ahí que no valore ninguna de las propuestas realizadas por debajo de la última tasación económica realizada por él en 2009, aunque la coyuntura económica actual es diferente a la de entonces. Amorós no baja en su empeño, y está en su derecho al ser el propietario, más cuando ve los movimientos realizados por los políticos en los que se preparan para evitar el cierre del trinquet, postura que refuerza en este proceso de negociación a Amorós.

José Luis López asegura estar «decepcionado por el desarrollo de las negociaciones al no entender que un vendedor ponga precio a la propiedad». Y recuerda que las condiciones actuales del recinto «no tienen un acceso directo a la calle, sino una servidumbre de paso; como negocio es actualmente inviable. El nivel 2 de protección obliga a unas normas muy estrictas de mantenimiento y reformas. Si se deroga la licencia de actividad, recuperarla será imposible por imperativo legal. Hoy ningún trinquet es negocio». ¿Habrá llegado la negociación a un punto y final? ¿Sigue la batalla de estrategias? Sólo con el tiempo se desvelará cuáles son las intenciones de cada parte, pero la Generalitat también busca por su parte una solución.

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