29 de octubre de 2015
29.10.2015
Pilota

El último paso a la cumbre

Jugar en el centenario trinquet de Pelayo gusta a Soro III y Puchol II, los protagonistas de la final del Individual

29.10.2015 | 00:10

Un gran número de inclemencias viven los protagonistas de la final del Individual durante estos días previos a la gran cita anual. Ellos se saben protagonistas de una partida que queda grabada en la memoria colectiva de una fiel afición. Y no pueden defraudar. Juegan solos, en ese océano de losas que es Pelayo. Losas que se pisan fuerte para alcanzar la pelota imposible; murallas que han disfrutado de jugadores legendarios.

Esa es la diferencia, por ejemplo, entre jugar en Pelayo y hacerlo en el Trinquet de la Ciutat. Es jugar en un recinto con siglo y medio de historia o hacerlo en otro que todavía no ha cuajado en la memoria de los aficionados. Se juega en Pelayo y es decisión que ha gustado a los protagonistas. Soro III rinde allí muy a gusto; se encuentra seguro cuando mira a derecha e izquierda y recuerda sus primeros duelos entre sus viejas murallas, hoy repintadas y lavadas para el acontecimiento del próximo domingo.

El de Massamagrell no se sentirá extraño en un recinto que, a esas horas de la mañana, 11,30h. del próximo domingo, goza de buena iluminación y visibilidad. Puchol II no tardó nada en apoyar la decisión de llevar la final a Pelayo, porque allí también se siente a gusto. Y para el aspirante cualquier detalle es importante. Dice el joven de Vinalesa que el favorito es Soro III, que es lo que debe decir, porque se ajusta a la realidad del mercado „las apuestas saldrán a su favor„ y porque es signo de respeto hacia un soberbio pelotari y un digno campeón. Pero oyes a Soro III y encuentras el mismo trato respetuoso: «Puchol II será un duro rival. Llega en un gran momento de juego y tiene muchas manos. Confío en la victoria pero creo que será una partida dura».

Se trata de saber jugar
A los pelotaris no hay que preguntarles por la táctica. Esa es una de esas tonterías que a veces se preguntan porque no se sabe qué preguntar. No hay tácticas en un mano a mano. Se trata de saber jugar, de estar inspirado o de no saber entender la lectura de esta especialidad o simplemente tener un mal día. A los pelotaris hay que preguntarles cómo andan con su novia, cómo van de los nervios y si duermen bien o andan obsesionados. Hay que decirles cómo van con sus trabajos o estudios y si se sienten con el equilibrio físico y psíquico para plantarle cara a la final. La calidad se les supone; el estudio de las posiciones de respuesta en el mano a mano, se da por aprobado. O se juega al aire, por ejemplo, o estás perdido.
Y así con otras leyes que saben el noventa por ciento de los que van a la final. Y tengo la intuición de que Soro III y Puchol II vivirán una final de las que pasarán a la historia. Solo hay que mirar el ambiente que la rodea.

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