31 de octubre de 2015
31.10.2015
Pilota

Los campeones sin título

Grandes figuras de la pilota se enfrentaron cara a cara en partidas épicas antes del nacimiento del torneo Individual

31.10.2015 | 04:15
Eusebio y Rovellet, antes del mano a mano de Sueca en 1966.

Historia de los mano a mano.El desafío más recordado en la época que todavía no se había creado el campeonato Individual es el que disputaron Rovellet y Eusebio en 1966. El primer partido se programó en Sueca. Ni antes ni después se llenó el trinquet como aquel día. La Guardia Civil quiso suspender la partida porque había más gente de la permitida.

­La historia del campeonato individual apenas tiene treinta años. La historia de los partidos mano a mano se remonta a muchas decenas de años. De los que tengamos constancia, pues muy pocas cosas hay escritas sobre este deporte, podemos destacar los jugados por dos grandes figuras históricas, como Juliet d´Alginet y Rovellet y por una que no alcanzó esos niveles pero que rayó a gran altura: Ibáñez de Casinos. Este pelotari protagonizó una de las hazañas más recordadas como fue ganar al mismísimo Juliet en el trinquet de Alginet después de que éste hubiera derrotado en sus inicios a toda la nómina de Pelayo que se atrevió a enfrentarse al joven que despuntaba: Rafael Liria, Grauero, Fidel, Pascual I, Pascual II? Ibañez poseía una poderosa izquierda y era un pelotari pasador, muy duro de batir. En su juventud también destacaba por su poderoso juego al aire lo que sin duda le ayudó a derrotar a Juliet.

El de Alginet alcanzó la gloria tras derrotar en el trinquet de su pueblo a Quart tras vencerle por 60 a 55, el mismo resultado que consiguió contra Pepe Llíria, ambos jugados en Alginet.

El desafío mano a mano más recordado de la época en la que todavía no se había creado el campeonato individual es el que disputaron Rovellet y Eusebio en el año 1966. El maestro de Pelayo ya contaba con 34 años e iniciaba su declive. El de Riola, en plena juventud, con 24 años, ya jugaba contra los mejores tríos. Sin embargo Rovellet aceptó la proposición de jugar ese apasionante duelo. El primer partido se programó en Sueca. Ni antes ni después se llenó el trinquete como aquel día. La Guardia Civil llegó a pensar el suspender la partida porque había entrado mucha más gente de la permitida. Ni que decir tiene que nadie se atrevió a hacerlo. El Lloco bendijo con su presencia una de las partidas más recordadas de la historia. Los aficionados quedaron absortos ante la exhibición de Rovellet. Venció Rovellet por 60 a 20. El segundo de los duelos se pactó en el Trinquet El Zurdo de Gandia, que se llenó a rebosar. Volvió a vencer Rovellet por 60 a 15. El tercer desafío, pactado para jugar en Tavernes de la Valldigna ya no se jugó.

Ha habido más encuentros mano a mano, esporádicos, muchos han enfrentado mano a mano a jugadores de «raspall» contra los de «escala i corda», en condiciones especiales. Otros se han jugado a la modalidad de frontón, incluso entre figuras vascas y valencianas. Pero esa es otra historia. Dentro del trinquete valenciano, en la modalidad de «escala i corda» es obligado citar no sólo a los campeones de la era moderna sino a aquellos que, en la memoria colectiva y sentimental de este deporte lograron hazañas inolvidables. Campeones sin título oficial pero que han grabado su nombre en el libro de oro de los recuerdos más hermosos de la historia de los trinquetes.

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