09 de noviembre de 2015
09.11.2015

Emoción en las calles de Cheste

La plaza Doctor Cajal se abarrota de gente para vivir la última carrera del año - Predominan los rossistas

09.11.2015 | 02:44
Emoción en las calles de Cheste

La gran masa de aficionados al motociclismo se concentraba ayer en el abarrotado Circuit Ricardo Tormo, pero a unos pocos kilómetros de allí, en Cheste, la localidad que da el nombre de ir por casa a esta carrera, se daban cita aquellos que no habían podido conseguir una entrada, pero que querían vivir, aunque fuera a través de una pantalla, el ambiente del motociclismo en estado puro. Cheste se despertaba tras una noche muy larga, las secuelas se dejaban sentir en sus calles, pero lo mejor estaba por venir. Imposible cruzar una esquina sin toparse con alguna moto quemando rueda, con aficionados velando las armas en las terrazas, con moteros apasionados de unos y otros aunque, la verdad, el color amarillo de Rossi era mayoritario.

A medida que se acercaba la prueba reina el nerviosismo se dejaba sentir. Momento para los últimos selfies, para pedir algo en el bar, para realizar los últimos pronósticos porque, cuando se puso el semáforo en verde el silencio era casi total, tan solo interrumpido por los vítores y aplausos cada vez que el italiano realizaba un adelantamiento, que no fueron pocos.

Los «lorencistas» aguantan
Los «lorencistas», que también los había, aguantaban el chaparrón conscientes de que en su mano estaban las mejores cartas. La solidez mostrada por el mallorquín hacía que los rostros de los suyos escondieran una sonrisa cómplice, una idea de que el Mundial no se les escapaba.

Ya con Rossi cuarto, la plaza Doctor Cajal de Cheste se tranquilizaba por momentos. Sus seguidores ya solo podían esperar que Lorenzo acabara tercero, pero para eso tenían que pasarle Márquez, que le pisaba los talones, y Pedrosa, más retrasado. No obstante, el acercamiento al dúo de cabeza de este último volvía a encender a la gente.

Ahora todo podía pasar, un pequeño roce podía acabar con uno, o varios, por los suelos, Lorenzo podía ponerse nervioso ante la presión de las Honda... y eso abría las opciones.

Pero Lorenzo se mantuvo en sus trece, nadie pudo evitar su triunfo y con ello el Circuit lo coronaba como campeón. Mientras tanto, en la plaza, unos aplaudían y muchos callaban. Las motos empezaron a rugir, la tensión se convirtió en felicitaciones de unos y consuelos de otros. Pero, ante todo, primó la deportividad y el compañerismo entre unas personas que, ante todo, son apasionados del motociclismo.

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