30 de mayo de 2016
30.05.2016
'Puchol' y 'Puchol II'

Los Puchol: "Saldrá un jugador que supere a Paco Genovés"

Han paseado el nombre de su pueblo, Vinalesa, por los trinquetes de la geografía valenciana. Su apellido está ligado a un estilo de juego vistoso y atrevido; desde el elegante sobaquillo de izquierda del padre hasta el «rebot» infalible del hijo. La saga de los Puchol respira «vaqueta» por los cuatro costados.

30.05.2016 | 02:02
Vídeo: Vicent Chilet.

­«En el trinquet no, porque yo era uno del montón, pero en el frontón sí que me lo habría cargado». Francesc Xavier Puchol i Ruiz, más conocido como «Puchol» (Vinalesa, 55 años), bromea con su hijo Francesc Xavier Puchol i Catalunya, «Puchol II» (Vinalesa, 24 años), mientras llega el almuerzo que han pedido en el centro cívico de Vinalesa. La saga de los Puchol ha paseado el nombre de su pueblo por los trinquets y frontones de la geografía valenciana y los vecinos que se acercan saludan, agradecidos, a una familia que respira el aroma de la vaqueta por los cuatro costados.

«No sabía lo que era un trinquet hasta los 18 años. Practicaba en el frontón de aquí, se corrió la voz y empecé con la galotxa. Ahí comenzó todo. Dejé de estudiar Industriales para jugar hasta que me casé. Mi mujer me hizo ver que cuando acabas en la pilota no tienes oficio, así que me reenganché a estudiar segundo de Industriales con 30 años. Me costó mucho», señala Puchol, principal culpable de la prometedora carrera su hijo. «Lo mío es por culpa de él y de mi abuelo materno, que era un gran aficionado. De pequeño iba a ver jugar a mi padre, sobre todo cuando jugaba a frontón. Del trinquet no me acuerdo. Aprovechaba antes y después de las partidas para jugar. Tuve que decidir entre el fútbol y la pilota y lo tuve claro», asegura el menor de los Puchol, quien subraya que su padre no ha sido nunca el típico mentor «obsesionado». «En la pilota sólo me ha dicho que cumpla entrenando, que sea constante. Nada sobre cómo he de jugar. Soy yo el que le pido que me corrija», dice Puchol II.

«Mi hijo tiene muchas virtudes y un buen físico que le acompaña, con una buena preparación. Tiene una buena técnica, aunque eso se depura cada día. En unos años mejorará y cogerá más confianza. El rebot lo hace muy bien, diría que es el mejor en eso. ¿Si puede ser el número uno? Creo que sí. Lo podría haber sido ya si hubiera hecho un quinze a tiempo en la final del Individual. Lo tuvo en las manos. Es evidente que el rival más fuerte que tiene es Soro III, pero esperemos que pronto salgan jóvenes con proyección», resalta Puchol, contento con su hijo en el plano familiar. «En la familia estamos muy contentos. Y eso que soy exigente. Hay padres que tapan a sus hijos. Yo al revés, soy el primero que lo destapa. A mi hijo le falta el tema de la puntualidad, es un defecto que ha de corregir», explica.

«Mi padre era un jugador con mucho estilo, muy técnico y muy vistoso con sus golpes de sobaquillo de derecha y de izquierda, una pegada muy bonita. El sobaquillo con la izquierda era su golpe estrella. Ahora eso no lo tiene nadie. Yo no lo tendré nunca, aunque he mejorado la izquierda. Su pegada la he intentado hacer un millón de veces, pero no me sale, es un desastre», sonríe el subcampeón del último Individual.

Ambos transmiten optimismo y positivismo. Comparten la sensación de que la pilota vive un momento complicado, pero creen que se puede mejorar, que habrá jugadores que impulsarán un vuelco. «Todo es superable. Saldrá un jugador que supere a Paco Genovés, y luego vendrá otro que también superará a ese. Es evolución. Paco tenía muchos poderes, un gran temperamento, pero no era un purista. El día que salga uno como Paco y además sea purista duplicará a Paco. ¿Cuándo pasará eso? No lo sé, igual pasan 20 o 30 años», indica Puchol.

Su hijo, que palpa cada día el estado del mundo profesional, afirma que los jugadores hacen lo posible para ir de la mano y sortear las dificultades que zancadillean a la pilota. «No es fácil la situación en la que estamos. Cada uno va un poco por libre, pero tenemos un interés general y común. Los hay comenzando, acabando, los hay arriba, los hay que quieren subir... Y en la empresa privada no es tan fácil juntarse. Cuesta más porque no hay dinero, no hay patrocinadores...», argumenta Puchol II.

«Me gusta la idea de que haya una empresa, pero estructurada de otra forma. No soy empresario, pero no me acaba de gustar el modelo. Si tuviera dinero montaría una. No soy nadie para criticar, pero yo la llevaría de otra manera», remata con la izquierda Puchol padre, en el último suspiro de un almuerzo con sabor a pilota, a la espera de otro de los rebots de su hijo. «¿Has grabado eso de que al trinquet no me habría ganado, verdad?». Esta competida partida de los Puchol seguirá en casa.

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