15 de julio de 2016
15.07.2016
A la espera de un nuevo seleccionador

Experiencia y nervio para la nueva Roja

Ángel María Villar puede anunciar en la asamblea de la Federación la identidad del nuevo técnico de la selección

15.07.2016 | 04:15
Experiencia y nervio para la nueva Roja

Joaquín Caparrós ha ganado fuerza ante otros candidatos „Míchel, Paco Jémez, Camacho y Lopetegui„ para ocupar el banquillo de España tras la marcha de Del Bosque. Curtido en el fútbol regional, con casi 500 partidos en Primera y una fuerte personalidad, el utrerano supondría un cambio profundo en el estilo de la Roja.

­La Ciudad del Fútbol de las Rozas acoge hoy la asamblea general de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Más allá del sorteo del calendario de la Liga o de la convocatoria de elecciones a la presidencia, toda la atención está centrada en conocer la identidad del que será nuevo seleccionador español.

Tras la marcha de Vicente del Bosque después de la eliminación en octavos de final de la Eurocopa, el presidente de la RFEF Ángel María Villar se reunió ayer con su junta directiva para avanzar en la designación del próximo técnico de la Roja. Entre los aspirantes al cargo están Paco Jémez, Míchel, Lopetegui o Camacho. Sin embargo, el gran favorito en las quinielas para el banquillo estrellado es Joaquín Caparrós, quien mantiene una estrecha relación personal con Villar. Por si acaso, para despejar dudas, el utrerano ha afirmado públicamente en los últimos días que está preparado para asumir el reto. «¿Capacitado? Llevo casi 500 partidos en Primera», respondió recientemente en un foro organizado por la agencia EFE. Su postulación ha sido tan evidente que ha llegado a molestar a algunos directivos de la federación.

Joaquín Jesús Caparrós Camino (Utrera, 60 años) es todo un veterano del fútbol español. Acumula 490 encuentros en Primera „es el séptimo en una lista comandada por Luis Aragonés, con 757„. Después de colgar las botas „jugó en la cantera del Real Madrid„, el andaluz inició su carrera como entrenador en los vestuarios más humildes, los de regional. Con la filosofía del Albacete de Benito Floro como referente, Caparrós cogió las riendas de equipos como el San José Obrero, el Campillo, el Motilla del Palancar, el Gimnástico de Alcázar, el Conquense, el Manzanares o el Moralo. Campos de tierra para empezar.

Dio un salto cualitativo con el Recreativo de Huelva, donde logró el ascenso del decano a la Segunda División. Fue el gran trampolín de su fútbol, basado en la intensidad y el esfuerzo. En 1999 aterrizó en el Villarreal, pero sólo estuvo siete jornadas. De la Plana se mudó al Pizjuán para consagrarse. Idolatrado por la afición hispalense, Caparrós construyó la base del actual Sevilla, al que inyectó su carácter y su nervio. Dio a conocer a jóvenes talentos como Sergio Ramos o Reyes. En 2005 se marchó al Deportivo. En Riazor no tuvo tanta suerte. Su mala relación con Tristán y Scaloni le abrió la puerta de salida.

Le esperaba otra experiencia positiva, esta vez en el Athletic Club. «Jokin» se ganó a San Mamés con su confianza en Muniain y Llorente. Alcanzó la final de Copa. En aquellos tiempos Caparrós se matriculó en Periodismo. Sin duda, su relación con los medios, ante los que se muestra abierto y afable, es uno de sus puntos fuertes. Es un habitual comentarista en televisión y radio. No obstante, es partidario de los entrenamientos a puerta cerrada y su personalidad dentro de la caseta adquiere otros matices.

Su única aventura internacional fue 2011, en el Neuchâtel Xamax suizo. Salió «huyendo» de allí debido a un dueño que andaba con guardaespaldas armados. Su regreso a España, con el Mallorca, tuvo una parte buena en la que rozó Europa, y otra nefasta que acabó en descenso.

El Levante UD lo fichó poco después. Prometió un proyecto a largo plazo basado en la cantera, pero firmó por una temporada. Se salvó gracias a las paradas de Keylor Navas. Su juego, ramplón y defensivo, motivó los primeros silbidos de Orriols en Primera. Aún así, negoció su renovación, en la que pidió una cláusula de escape por si la selección le reclamaba. Al final se marchó al Granada. Apenas duró unos meses. Ahora espera a Villar.

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