06 de septiembre de 2016
06.09.2016
Suecia'21 11España'21
 

Hay chispa entre Gayà y Munir

El lateral valencianista recupera su mejor versión y conecta con facilidad con el nuevo delantero blanquinegro, aunque se queda sin marcar - La selección sub´21 no amarra la victoria ante Suecia y solo puede aspirar a jugar la repesca

06.09.2016 | 04:15
José Luis Gayà mantuvo un intenso duelo con el sueco Asoro.

La selección española sub´21 se quedó a medias en Suecia, cediendo un empate que empeora sus opciones de clasificación para el Europeo del año próximo en Polonia. A falta de dos fechas, los jugadores de Albert Celades únicamente pueden aspirar a la segunda plaza que garantiza la repesca. Más optimismo desprende el partido en su lectura valencianista. El duelo contra los suecos descubrió una prometedora conexión entre José Luis Gayà y Munir El Haddadi. El lateral ha recuperado la frescura de su fútbol más incisivo y sus centros encontraron un buen socio, pese a la ausencia del gol, en el punta hispano-marroquí.

El partido se adaptó desde muy pronto al guión previsible. España, que había ganado todos los encuentros disputados a domicilio, dominaba territorialmente ante una Suecia cómodamente replegada en la zona de confort de un estadio, el de Malmö, donde nunca ha perdido en categoría sub´21. Saúl Ñíguez y un superlativo Mikel Merino „sin minutos aún en su primer año en Dortmund„ manejaban los hilos para intentar rebasar la barrera defensiva, muy física, de los suecos.

La grieta se encontró por la banda izquierda. En su versión más eléctrica, a Gayà se le aparecía el carril despejado por las diagonales de Denis Suárez. En dos minutos, entre el 16 y el 17, el lateral de Pedreguer dibujó dos centros medidos al desmarque de Munir. No acabaron en gol, pero tampoco costó nada imaginar una escena similar proyectada a las tardes de Mestalla. En la primera oportunidad, el central Dagerstal acertó a desviar de cabeza el envío largo de Gayà, muy ocupado en su duelo con Asoro,para un Munir que había ganado la espalda a los defensas. La siguiente ocasión fue todavía más clara. Gayà apuró la banda y buscó el primer palo, ese territorio cómplice en los tiempos de Paco Alcácer. Munir ganó el desmarque y se anticipó al guardameta Erlandsson, pero sin ángulo.

El duelo era un excelente ensayo para ver cómo se desenvuelve Munir en encuentros de óxido y colmillo, con defensas cerradas. Imaginativo con el balón, Munir no se escondió cuando tenía que ir al choque y fajarse con los centrales. El delantero valencianista, bien tapado, quizá echaba en falta un mayor acompañamiento de Saúl Ñíguez en segunda línea.

Antes del descanso, Suecia logró igualar fuerzas aumentando un punto la presión en la salida de la pelota. Los escandinavos pusieron cerco a la portería de Pau López con faltas laterales y saques de esquina en los que los suecos siempre ganaban la cabeza.

El partido seguía instalado en la ciénaga que le interesaba a Suecia en los primeros minutos de la reanudación. Resultaba evidente que España solo se podría imponer con un chispazo de calidad. Un factor diferencial que apareció por la derecha, inexplorada hasta ese momento, con el pase al espacio de Bellerín a Deulofeu, que definió con maestría en el uno contra uno.

Desenlace fatal
España defendió la renta de la mejor manera, amasando la posesión con paciencia para obligar a correr sin balón a la pesada maquinaria sueca. Celades retiró a Munir, extenuado tras su generosa labor de desgaste. El joven atacante se marchó cabizbajo, sabedor de que sus prestaciones son muy observadas con las expectativas que ha generado su llegada a Mestalla. Mina contó con los diez minutos finales, que lejos de ser un trámite fueron decisivos. En el minuto 86 Olsson, capitán y mejor jugador de los locales, estrelló un penalti en la cruceta. Un golpe de fortuna que se tornó en contra con el posterior gol, ya sin margen para reaccionar, de Saúl en propia meta.

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