12 de octubre de 2017
12.10.2017
Ciclismo

La Subida al Garbí quiere el mismo trato que la Vuelta

El comité organizador del rally pide a Medio Ambiente los informes que permitieron celebrar la etapa ciclista con una flota motorizada de mil vehículos

12.10.2017 | 04:15
El público, encima de los ciclistas, en la etapa de la Vuelta que pasó por el Garbí en septiembre.

Agravio comparativo. Esa es la expresión utilizada estos días en el entorno de la organización de la Subida al Garbí, la prueba automovilística con más tradición de la Comunitat Valenciana. El comité organizador ha solicitado a la Conselleria de Medio Ambiente los informes favorables que permitieron que las dos últimas ediciones de la Vuelta Ciclista a España pasaran por el mismo tramo de carretera. Y, por supuesto, han presentado la solicitud para celebrar la carrera de 2017, prevista para el mes de diciembre, como es costumbre. Como en la edición del pasado año, finalmente suspendida, saben que la ley le ampara. El Consell incumplió, aseguran, el principio de jerarquía normativa. A saber: la orden que anuló la Subida al Garbí es de un rango inferior al Plan de Uso Público del Parque Natural de la Sierra de la Calderona (PORN), que sí la permite. Una incongruencia que se suma a la aprobación, por parte de Medio Ambiente, del uso de la misma carretera para el paso de la inmensa caravana motorizada que acompaña a la Vuelta a España. También a las últimas ediciones de la recientemente recuperada Vuelta Ciclista a la Comunitat Valenciana.

¿Cómo es posible que una institución pública permita el paso de la flota de una Vuelta a España, helicópteros incluidos, por el mismo tramo por el que prohíbe por el que circulan 60 coches en un espacio de 8 horas? ¿Cómo puede aprobar la etapa ciclista del Garbí, además, en una época (septiembre) de alto riesgo de incendio?

Además de los equipos, el parque móvil de la Vuelta a España constó este año de 5 autobuses, 22 camiones, 57 trailers , 70 furgonetas, más de 200 motos y 600 coches: todo un ejército motorizado que necesita más de 330.000 litros de combustible para desempeñar su trabajo, principalmente montar la salida y la meta, para lo cual necesitan a 130 personas que instalen 4.000 vallas metálicas. Un circo gigantesco, monumental, al lado de la modesta estructura que acompaña a la Subida al Garbí. Por cierto, la Diputación de València, propietaria de la carretera, la reasfaltó este año.


Argumentos legales

Más allá de los agravios comparativos, el comité que organiza la prueba automovilística encuentra suficientes argumentos legales para su celebración. El año pasado, la Conselleria de Medio Ambiente no permitió la salida por una orden autonómica de 2010, con una moratoria que expiraba en 2015. Pese a las protestas de la Escudería Bengala y la Federación de Automovilismo de la Comunitat Valenciana, principales organizadores de la prueba, no se celebró. La localidad de Serra también mostró su disconformidad. Por una parte, consideraba que el rally no producía ningún daño al parque natural y, por otro, se lamentaba de las consecuencias de su anulación. Hay que tener en cuenta que la Subida al Garbí tiene un relevante impacto económico en la zona.

Al dimitido alcalde de Serra, Javier Arnal, se unieron en su defensa la entonces diputada autonómica del PSPV Mercedes Caballero y el director general de deportes de la Generalitat Valenciana, Josep Miquel Moya.

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