Efe, Turín (Italia)
El Arsenal, dando una lección de saber estar y buen juego a un rival menor y perdido, sacó ayer un empate sin goles de su visita al Juventus Turín que le permite acceder por vez primera en su historia a las semifinales de la Liga de Campeones, al hacer valer su triunfo de la ida (2-0).
Un pase más que merecido y que, además, mantiene al Arsenal del técnico francés Arséne Wenger, que ha construido un excelente y admirable equipo con mucho futuro dada la corta edad de muchas de sus piezas, con su meta sin batir desde el 27 de septiembre de 2005.
Fabio Capello, que sorprendió dejando en el banquillo a Thuram y poner en liza al más rápido Kovacs para que parase a Thierry Henry, había anunciado en las vísperas que su equipo iba a empezar a buscar el «milagro» de la remontada ya con las miradas de sus jugadores en el propio túnel del vestuarios. Y la verdad es que, visto el inicio, o no dirigieron bien sus miradas o sus oponentes pasaron de ellas, pues está claro que los integrantes del Arsenal no están ciegos.
Henry, ex-jugador de un Juventus que tuvo hace muy poca paciencia con él y, tras unos meses, le traspasó al Arsenal, campaba por sus anchas pese a pelear casi contra toda la defensa juventina.
Todo terminó sin goles, con la más que merecida clasificación del Arsenal y con una monumental pitada de decepción del público juventino hacía sus jugadores.