El avión que desplazó ayer al Valencia a Roma era gigante. Cerca de 300 pasajeros. Se esperaba el recibimiento del Papa, al final nada da nada, por lo que al viaje estaban acreditados todos los empleados del club que, además, aprovecharían que la semana es de lo más festiva como para viajar a Italia. Sin embargo, la negativa de la Santa Sede a bendecir la primera piedra del estadio dejó compuesto y sin novia a más de uno de los que ayer estuvieron en una nutrida expedición a un partido en el que el Valencia no se juega nada.
Al cierre de esta edición ninguno de los numerosos consejeros desplazados a Roma había confirmado su presencia en el sepelio de la madre de Angulo.
Varios de los jugadores que integran la columna vertebral del Valencia, y que no se desplazaron a Roma por decisión técnica o por lesión, empezaron a preparar en la ciudad deportiva de Paterna el partido de liga del próximo domingo ante el Deportivo: Cañizares, Ayala, Albelda, Villa y Morientes.
El Valencia vive hoy ante la Roma su cuarta visita en competición europea al conjunto romano, la quinta al estadio Olímpico donde se midió en una ocasión al Lazio, y sin duda la primera en que no se ve agobiado por obtener un resultado útil pues ya está en los octavos de la Liga de Campeones.
Será, además, la undécima presencia del Valencia como visitante europeo de un club italiano, pues junto a la Roma y Lazio también ha jugado contra el Inter (cuatro ocasiones), Nápoles (una) y Fiorentina (una). El balance no es nada favorable: 1 triunfo, 3 empates y 6 derrotas, con 7 goles anotados y 12 encajados.
La Roma tan sólo ha sido capaz de obtener una victoria en los últimos doce partidos que ha disputado como local en competiciones europeas. La última vez que el conjunto romano consiguió un triunfo fue el pasado 12 de septiembre cuando goleó por 4-0 al Shakhtar.