Levante-EMV, Valencia
La marcha de Juande Ramos al Tottenham significa el final de la etapa al frente de un equipo, el Sevilla, con el que ha conseguido la vitola de entrenador de élite europeo, algo que nadie podía ni siquiera soñar cuando llegó, hace tan sólo dos años, al club de Nervión. Y es que Juan de la Cruz Ramos Cano (Pedro Muñoz, 25/09/1954) le ha dado al Sevilla nada menos que cinco títulos en quince meses, un récord que, muy posiblemente, nadie más tiene en el fútbol continental con un equipo que no figura entre los denominados grandes de Europa. Juande, de hecho, se inició como futbolista, jugando de centrocampista y, aunque nunca formó parte de ningún conjunto especialmente puntero, militó incluso en Primera con el Elche, hasta que una lesión de rodilla le apartó del césped cuando estaba en las filas del Denia que, curiosamente, será el próximo rival copero del Sevilla.
Pero sería como entrenador como el mundo del fútbol conocería las verdaderas cualidades de Ramos. Serio, introvertido pero con una enorme dosis de ironía cuando es necesario, la religión de Juande es el trabajo diario y concienzudo, sacando el mejor partido de cada equipo, en función del potencial del plantel que se pone en sus manos.
Fue así como, tras un modesto inicio en el Alcoyano (1992-94), en el que ya había jugado, pasó luego por el Levante -con quien alcanzó un récord de imbatibilidad en Segunda B de quince jornadas-, Logroñés, Barcelona B y el Lleida, antes de que llegara su primer momento de triunfo, en el Rayo Vallecano.
Desde la entidad franjirroja pasó (2001/02) al Betis, recién ascendido a Primera y al que clasificó para la UEFA tras quedar sexto en Liga. De su paso por los verdiblancos queda, sin embargo, su discutible presencia, junto a Lopera, en la ya famosa noche de Halloween, cuando el entonces presidente bético interrumpió una fiesta nocturna liderada por Denilson y Benjamín. Sus diferencias con Lopera, sin embargo, le trasladarían al Espanyol en 2002/03, para volver dejar claras sus virtudes tanto allí como en el Málaga en 2003/04. La sorpresa fue mayúscula cuando en junio de 2005 firmó por el eterno rival del Betis, el Sevilla. Allí firmaría la mejor época de la historia del club del Sánchez Pizjuán, que le ha valido el pasaporte a la Premier.