J. M. Bort,
Cheste
La afición vivió ayer una jornada de jolgorio en el Circuit Ricardo Tormo. Un Gran Premio de la Comunitat Valenciana que dejó un sabor dulce pese a que Héctor Faubel no pudiera coronarse como campeón del mundo. Pero el día repartió otras alegrías, nada desdeñables para la parroquia «motera»: el triunfo parcial del valenciano tras una excitante carrera en 125 cc y la victoria de Dani Pedrosa en MotoGP, que le otorgó de paso el subcampeonato por delante de Valentino Rossi, a quien el trazado valenciano se le ha atravesado definitivamente. Suficiente material para experimentar un día de excitación colectiva en Cheste, que volvió a batir, aunque parezca imposible, un nuevo registro de público.
Faubel no fue campeón, pero encendió los ánimos a los más de 130.000 aficionados que llenaron las gradas del Circuit Ricardo Tormo. El público se quedó al menos con varios regalos: una fabulosa carrera de 125 cc, una última vuelta de infarto y la victoria de Héctor. La pasada del valenciano sobre Gabor Talmacsi en los últimos metros provocó en Cheste uno de esos momentos mágicos que reparte el motociclismo.
«Vamos Héctor, vamos»
, fue el grito de guerra más oído durante la decisiva carrera que abrió el Gran Premio de la Comunitat Valenciana. Al entusiasmo de la Peña Faubel se unió el del resto de aficionados, volcados con el piloto de Llíria desde que comenzó la prueba. El error del valenciano en la salida no fue motivo para el desencanto. Al contrario. En la primera curva Héctor se encontró con una enorme pancarta de 150 metros, con su nombre bien grande sobre un fondo azul. Antes, los más de setecientos miembros de la peña habían hecho su acto de presentación con un tifo de cartulinas exhibiendo el número 55 que porta el piloto en su moto. Fue darse la salida y el público, contagiado por los
fans
de Faubel, comenzó a rugir pidiendo al valenciano que remontara hacia las primeras posiciones. Dio resultado rápidamente. De Talmacsi hubo pocas noticias en las gradas. Salvo una pancarta que rezaba
«Talmac go»
adornada con una bandera de Hungría, no hubo más apoyos a un piloto que corría en contra de todos.
Las banderas de España, como siempre, fueron mayoría en el Circuit, aunque la variedad de nacionalidades fue de nuevo evidente. Enseñas de, Italia, Gran Bretaña, un gran pendón suizo y pequeñas alusiones de los más variopintas colorearon las interminables gradas del Circuit. Los seguidores del joven piloto Bradley Smith tomaron prestado el ánimo sagrado por excelencia del Liverpool:
«Bradley, you'll never walk alone».
Hubo más motivos para que la mañana en Cheste fuera una excitación continua. Primero con Faubel y Sergio Gadea, y luego con el resto de españoles en las otras categorías. Jorge Lorenzo, campeón del mundo en la carrera anterior, contó con un buen número de seguidores llegados desde Mallorca. El joven balear arrastra pasiones allá por donde va.
Pero para
ídolos, el de siempre. A pesar de encontrarse en uno de los momentos más comprometidos de su carrera, Valentino Rossi continúa siendo el piloto más querido por el público. A lo largo de los tres días de competición, «The Doctor» no ha parado de recibir los ánimos de sus seguidores, que en este caso eran mayoría española. Una pancarta que decía
«Go Rossi»
evidenciaban el carisma que el italiano tiene en el circuito. A la hora de la carrera de MotoGP, eso sí, salió a relucir la vena española. Dani Pedrosa fue el más vitoreado. La esperanza española de la máxima categoría corría en casa, igual que Carlos Checa, hacia el que se profesó un cariño especial por ser el día de su despedida en la categoría. El triunfo de Pedrosa en la última carrera cerró una jornada histórica en Cheste, que despidió a los pilotos con una espectacular traca en la Curva de la Afición.
La jornada se cerró con una excelente noticia para la organización. Por enésima vez, el Gran Premio de la Comunitat Valenciana ha batido este año el récord de asistencia. Los 132.500 aficionados que ayer cierran una cuenta global de los tres días de 237.000 espectadores. El viernes acudieron 19.107, mientras que el sábado, segundo día de entrenamientos, el salto fue considerable: 85.542.
Conocidos los monumentales atascos que se montan todos los años camino de Cheste, muchos aficionados tomaron buena nota de años anteriores y se plantaron en las gradas poco después de la salida del sol. Hacia las 9.30., hora y media antes del comienzo de las carreras, las gradas comenzaron a tomar color. Eso sí, no se puedo evitar el lógico colapso que se produjo hacia las 10 de la mañana y a la salida, que coincidió con el regreso del Puente.