J. M. Bort, Cheste Gabor Talmacsi (Aprilia), el primer campeón del mundo húngaro de la historia, no se saludó en carrera ni en el podio con Héctor Faubel. Su relación prácticamente ni existe y ninguno de los dos hizo el amago de llevar una relación cordial delante de las cámaras. Si no estaba claro del todo, el magiar dijo tras proclamarse campeón: «No tengo nada que decir de Faubel. No hemos hablado ni lo hemos hecho en toda la temporada». El número 1 del mundial de 125 cc manifestó tras su segunda plaza que había sido «una carrera muy difícil, he intentado marcar un ritmo muy fuerte para escaparme desde la salida y simplemente me he dedicado a concentrarme e ir pensando curva a curva lo que tenía que hacer». «Faubel me ha pasado varias veces durante varias vueltas al final de recta, intentando así frenarme para que llegaran más pilotos, pero yo sólo pensaba en volver a adelantarle para recuperar la cabeza y marca el ritmo que más me interesaba en la carrera» , reconoció el ya campeón del mundo húngaro. «A partir de la segunda mitad de carrera las cosas se han ido complicando cada vez más porque los neumáticos se han empezado a desgastar y ha sido cuando he empezado a mirar para atrás, pues desde mi pizarra en el muro me llegaba demasiada información» , dijo Gabor Talmacsi. «Al final todo ha salido bien y la sensación de ser campeón del mundo es algo indescriptible» , sentenció Talmacsi, que seguirá el año que viene en 125.