Javier Giraldo,
Barcelona.
efe
El Barcelona se regaló ante el Betis una cómoda victoria (3-0) con goles de Henry y Ronaldinho, protagonistas de la vuelta de su equipo a sus esencias, un fútbol fluido que recordó al de las noches más brillantes del Barça.
Llegaba el equipo de Rijkaard envuelto en dudas después de un par de partidos muy pobres, pero logró rehabilitarse ante un débil Betis. Lo hizo en el mejor partido de Henry y en el regreso de Ronaldinho, autores ambos de los goles que tumbaron al Betis, cuyas intenciones se esfumaron en cuanto se vio por debajo en el marcador.
El Barcelona supo madurar el partido hasta abrir el marcador. Le faltó un punto de intensidad, pero tuvo paciencia. Y comenzó a disfrutar de Henry, por fin cómodo en el campo, por fin en sintonía con Ronaldinho y Messi. El francés trazó siempre el movimiento correcto. Se ofreció, combinó y goleó. Lo que se esperaba de él cuando llegó en verano, el gran fichaje de la temporada.
Henry firmó el primer gol, el más complicado en partidos así. La jugada fue un monumento al juego colectivo, el toque y el pase al espacio, seña de identidad del Barcelona desde la época de Cruyff y símbolo de los grandes éxitos del club. Resumió lo mejor del Barça, su capacidad para asociarse y su vocación puramente ofensiva. De Thuram a Henry, pasando por Valdés, la pelota recorrió todas las líneas con una limpieza impecable.