J. J. Sanmartín, Valencia
La intención es crear el Sindicato de Accionistas tras la extinción del APAL (Asociación del Pequeño Acccionista del Levante UD) para reunir un mínimo del 5 por ciento de acciones, como exige la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, con las que poder fijar posteriormente una convocatoria de accionistas de cara a la junta ordinaria del próximo 21 de diciembre en las que se podría exigir una auditoría externa para revisar las cuentas y aspirar a tener un miembro dentro del consejo de administración incluso. Mañana miércoles está prevista la constitución de la sociedad, encabezada por Jesús Pastor, Valentín Serrats, Miguel Aparicio y Enrique Grima. El mismo Serrats señalaba que la iniciativa surge a raíz de que el mismo Villarroel «anunciara su intención de vender el club. Lo que queremos es pensar más en el futuro que en el presente».
Todo ello en una semana en la que hay prevista una reunión entre representantes del máximo accionista y los miembros de dos importantes grupos, uno español y otro extranjero, para acercar posturas y conocer de primera mano la situación financiera y deportiva del club. Aunque todavía se desconoce la fecha y el lugar para el encuentro, el interés por la compra de los títulos ha aumentado después de que el mismo Villarroel anunciara públicamente su deseo de desprenderse de sus acciones. Aunque una de las sociedades está interesada en la faceta deportiva, mientras que la otra se ha volcado más en materia urbanística -terrenos del actual Ciutat de València y futura construcción del nuevo estadio-, tampoco se descarta una especie de consorcio de ambas a la hora de comprar el club.
No obstante, la transacción no se cerraría en menos de un mes, es decir, a finales del mes de diciembre, coincidiendo con la elaboración del balance fiscal que toda empresa debe realizar a 31 de diciembre. Lo que hace pensar que, tal y como señala el entorno del propio Villarroel, éste podría anunciar en la próxima junta ordinaria de accionistas la venta, tal y como hizo el año pasado donde comunicó que daba un paso atrás y dejaba en manos de Julio Romero la presidencia.
Dentro del club el nerviosismo es evidente. Así, algunos trabajadores no tienen claro su futuro e incluso algunos directivos ya se plantearon dimitir este verano a raíz de que la realidad económica no era tal y como se quería hacer ver. Antonio Hervás, ex consejero delegado, fue el primero, aunque pudieron ser más.