La semana ha transcurrido dominada por un extraño sosiego. La espectacular victoria ante el Betis aplacó a una hinchada granota que dejó la protesta a un lado y prefirió disfrutar con el regusto de los goles de Riga, Tommasi y Javi Fuego. No la culpamos. Al fin y al cabo hizo lo mismo que hacen otras dando la razón a muchos estudiosos del fútbol. Sí, los que sostienen la opinión de que a la afición, en su mayor parte, le trae al fresco los problemas económicos del club cuando los resultados son buenos.
Conociendo esta verdad le vino de perlas al mayor accionista del Levante UD la admirable reacción del equipo el domingo pasado. Menudo respiro daría en su casa cuando acabó el partido con el inolvidable y épico triunfo levantinista. Enseguida le llamarían por teléfono sus más leales allegados para contarle que no se veía gente en el campo y alrededores coreando el «¡Pedro vete ya!». Escuchándoles sentiría una amable placidez. Sonreiría hacia sus adentros sabiendo que iba a durar toda la semana en el ambiente granota. Al menos hasta que llegara la cita de la siguiente jornada, la de hoy en el Alfonso Pérez de Getafe.
Pensando en ella quizás no se acordaría del primer partido de la temporada 2002-03 jugado el 31 de agosto de 2002 en el citado campo con los mismos rivales enfrentados. Nosotros sí nos acordamos. El club madrileño era entonces un recién ascendido de Segunda B y el Levante UD venía de salvar la categoría ocupando la plaza dejada por un Burgos que no lograba solventar sus problemas económico-administrativos y acababa descendiendo. En apenas un mes, haciendo las cosas con sentido común, los técnicos de Villarroel, esos que ahora asumen fichajes como los de Cirillo y Viqueira, conformaron una plantilla competitiva dirigida por Cantarero y con una guinda llamada Mijatovic. Empezó el partido y muy pronto, a los 12 minutos, Chota y Amato pusieron el cero a dos en el marcador. Parecía que la victoria iba a ser granota pero en el segundo tiempo Estévez y Craioveanu, éste a punto de terminar el encuentro, consiguieron la igualada a dos.
Desde entonces, y ha pasado más de un lustro, no ha vuelto a marcar el Levante UD en sus tres visitas posteriores al Alfonso Pérez. En la temporada 2003-04 empató a cero con un Sandro ofreciendo su mejor actuación como jugador granota. Una temporada más tarde, en la 2004-05 perdió uno a cero con un equipo levantinista dando una inesperada imagen de pasotismo que acabó con incidentes en el vestuario entre Pedro Villarroel y parte de la plantilla. Y en la 2006-07 volvió a empatar a cero con un claro penalti cometido por Dehu al comienzo del partido que no se sancionó y que quedó como una gracia arbitral rara de ver y destacable.
Total que el último gol del Levante en el Alfonso Pérez fue el de Amato en agosto de 2002. No es un buen antecedente, como tampoco lo es la pésima marcha del equipo granota fuera de casa esta temporada. Sólo Ettien en Pamplona ha logrado marcar. El resto de visitas ha terminado en derrota y con el cero en el casillero levantinista. Una mala racha que no puede seguir y que habrá de intentar finalizar esta tarde. Aunque el posible éxito mantenga la cuestionada posición actual del mayor accionista. Pero lo necesitan urgentemente los jugadores granotas y en ellos pensamos. Porque ya es hora de que demuestren una mejora en su autoestima y dejen de bajar los brazos como lo vienen haciendo cuando viajan.