Efe, Madrid
La selección española de balonmano femenino, presa de la precipitación y de la impotencia que generó el permanente acierto de la guardameta Luminita Dinu, perdió ante Rumanía su segundo encuentro del Campeonato del Mundo, y queda a expensas del duelo contra Corea para mantener las aspiraciones de clasificación para los cuartos de final.
La resistencia del conjunto de Jorge Dueñas se evaporó rápidamente. En los primeros minutos. Después del ficticio empate (2-2) en el arranque, el subcampeón del mundo apretó el acelerador y dejó sentenciado el choque en la primera parte.
España se atascó en sus ataques. Y sus lanzamientos se frustraban en estupendas intervenciones de la meta, que propiciaba rápidos contraataques que finalizaban en gol.
El técnico rumano Gheorghe Tadici prescindió de sus jugadoras básicas. Entre ellas la guardameta Dinu. Esa circunstancia alentó el panorama de España, que aprovechó la segunda parte para maquillar el marcador y apartarse de un marcador sonrojante.