Efe, Valencia
El estrés afecta al fútbol igual que a otras actividades y "mata el rendimiento" de los profesionales, tal como ha ocurrido en varios clubes españoles, entre los que destaca esta temporada el caso del Valencia, según explica en un artículo de investigación el psicólogo José Carrascosa. El estrés inmoviliza a los jugadores, les hace perder confianza y los bloquea. Para restablecer la normalidad los clubes "no se deben adoptar medidas radicales porque en estas circunstancias, no sirven ni el látigo ni las bombas". Estas son algunas soluciones tan habituales en el fútbol como poco efectivas, traumáticas y caras, explica Carrascosa en un artículo publicado en la revista digital Saber competir.
"No hay que adoptar medidas que incrementen el estrés. Las soluciones han de ir en la dirección de crear un clima ideal de rendimiento, lo que supone optimizar los procesos de trabajo del club, de la dirección deportiva, del entrenador y de los futbolistas, tras potenciar la cultura de equipo", considera. "El estrés se combate desde el equilibrio y manejando soluciones técnicas, relacionadas muchas de ellas con el ámbito de la psicología del deporte con un enfoque de asesoramiento", señaló el especialista quien considera que, sin lugar a dudas, las victorias ayudan porque "son un bálsamo par este tipo de situaciones". Carrascosa recuerda en su estudio declaraciones de jugadores como la de "Corremos sin cabeza, queremos y no podemos", de Joaquín Sánchez, o "Este es mi peor momento como profesional", de Iván Helguera.
"Es un problema mental, jugamos muy nerviosos y sin confianza", afirmó Ronald Koeman, o "Cuando llegas a casa piensa que estás acabado y no sabes jugar al fútbol", dijo Albelda.
"A nivel institucional, el estrés puede devorar a un club con prisas y urgencias no recomendables. Ahí están los ceses de entrenadores como Quique Sánchez Flores o Víctor Fernández, la adopción de medidas traumáticas (apartar a Cañizares, Albelda y Angulo), y algunos movimientos internos en los consejos de administración de los clubes" recordó.
¿Alguien puede pensar que haya futbolistas que salten al terreno de juego con la intención de jugar mal? ¿Puede haber algún futbolista al que le guste perder? ¿Quién lleva bien sentir que defraudando las expectativas de sus aficionados?, son algunas de las preguntas que se plantea José Carrascosa en su artículo.