EFE MADRID
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El Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), el segundo banco español, se coloca como la decimoquinta entidad más importante de EE UU gracias a la adjudicación de la mayor parte de los activos y depósitos del tejano Guaranty Financial, según señaló ayer la entidad.
Según la empresa presidida por Francisco González, la operación supondrá un "riesgo mínimo" al tener limitadas las potenciales pérdidas generadas por los créditos. La Corporación Federal de Seguro de Depósitos de EE UU autorizó el viernes la compra por parte del BBVA de los activos del Guaranty Financial Group, una entidad de Texas con serios problemas financieros. El banco podrá elevar un 21% su volumen de clientes en Estados Unidos al incorporar a 300.000 usuarios procedentes del Guaranty Financial por medio de la adquisición de activos por valor de 12.000 millones de dólares y de depósitos por importe de 11.400 millones.
La adjudicación de un banco al borde de la quiebra, la primera concedida a una entidad extranjera, llevará al BBVA a auparse del puesto 20 al 15 en el ránking de grandes bancos de Estados Unidos y a consolidarse como el cuarto de Texas. Allí dio un salto cualitativo en 2007 con la compra de Compass, que ha absorbido a todos los bancos adquiridos anteriormente y al que se incorporará el Guaranty "a principios de 2010 o antes incluso".
Para afrontar los potenciales problemas de la operación, el BBVA ha firmado con la Corporación Federal de Seguro de Depósitos de EE UU un acuerdo por el que, en el hipotético caso de que los créditos asumidos resultaran fallidos, tendría que hacer frente a sólo un pequeño porcentaje.
El Santander también compra
Por su parte, el Banco Santander ha alcanzado un acuerdo con BNP Paribas para la compra de la filial de banca minorista de la entidad gala en Argentina, que cuenta con una clientela de 30.000 particulares y 900 empresas. Según informó BNP, la operación, cuyo importe no especificó, incluye el traspaso de sus 17 sucursales a Santander Río, filial del Grupo Santander en el país sudamericano. De esta forma, BNP reducirá su presencia en Argentina, donde desembarcó en 1914, y se concentrará en su oferta de servicios a empresas y sociedades de inversión. La conclusión de la operación está sometida a la aprobación del Banco Central Argentino y las autoridades competentes.